viernes, 1 de julio de 2016

La Mirada Inocente: Jock Sturges (II) - GALERÍA: Jock Sturges. Nymphaeum (2)





Nadie como los antiguos griegos ha celebrado la plenitud de la belleza.
A su ideal de lo bello supieron dotarlo de una apropiada proporción
entre lo físico y lo espiritual; entre la percepción y la emoción.
La razón es sencilla: para ellos no existía dicotomía alguna,
lo físico y lo espiritual eran dos aspectos del mismo ser.
Así, en su mitología, colocaron la belleza absoluta
—sabia mezcla, a su vez, de Afrodita y Eros—
como un modelo incorruptible y eterno.
Un cuerpo que transparenta espíritu;
un espíritu encarnado en cuerpo.
La percepción haciendo vibrar
las cuerdas de la emoción.
La belleza penetrando
en la consciencia,
derramándose
en su seno,
fecundán
dola.


La Mirada Inocente
(a Jock Sturges)

(II)

.....Esa belleza turbadora que uno es incapaz de explicarse y de la que no es posible hallar la fuente de la cual mana su capacidad de estimulación, ésa, es la radiación nuclear de la belleza absoluta, el pálpito que anima su (co)razón de ser. Y por ser un pálpito tan íntimo y arcano, tan profundo y originario, tan primordial y eterno, es por lo que no podemos explicárnoslo. Podemos percibirlo, sentirlo, conmocionarnos con él, turbarnos con su abrumador poder de sugestión, poder de sugestión que, no acertando a enmarcar su ámbito, nos obliga a derramamos en regiones desconocidas, pero del que no podemos justificar razonablemente —racionalmente— su efecto sobre nosotros. Nos sentimos inmiscuidos, profanada nuestra más sacrosanta intimidad, abiertos en canal por un sentimiento etéreo e indefinible, pero de características viscerales: nos puede llegar a doler el alma con la sensación/impresión que esta belleza nos causa. Quizás sea porque esa belleza nos habla en el idioma sin palabras del espíritu, un idioma hecho de sensaciones y pasiones inmarcesibles, no acotables, indescriptibles, sólo interpretables por el alma. No nos referimos aquí a vocablos o conceptos, sino a entidades, como quantums, portadoras de emoción.

.....Una determinada imagen, una obra de arte (visual o sonora), nos impacta y nos turba, no sabemos el porqué concreto, no podemos siquiera describir nuestro estado, sólo decir acerca de él que es (casi) dolorosamente placentero. No podemos decir: es bello por esto o por aquello, me gusta su estilo, su expresión, su forma o su melodía; no, sólo podemos constatar que nos turba de una forma difusa, inconmensurable, inasible. Una forma que, por analogía, asimilamos a lo divino (como justificación de lo que está más allá de toda comprensión). Es decir, esa belleza que así nos turba, habla directamente a la parte que en nosotros hay de divino, y de la que no tenemos más que una consciencia parcial. Y es esa consciencia parcial (pero consciencia al fin y al cabo) la que nos hace etiquetar como divina esa parte gracias a la cual somos capaces de captar la emoción de la belleza turbadora , aunque nuestra limitación física nos impida verla o sentirla o definirla con claridad. En el mundo del Ser puro (si tal cosa existe), del Espíritu Universal (si tal cosa existe), esa turbación sería una emoción tan precisa y clara como la que experimentamos al oír una melodía de nuestro agrado, o al comer o beber algo que nos gusta, o simplemente al contemplar un paisaje hermoso o una figura grata, pero de una intensidad proporcional a la turbación sentida.

.....¿Es esa turbación conmovedora e inexplicable algo que tenga que ver con el pasmo místico? Puede ser. Ya sabemos que la frontera entre sensualidad física y espiritual es a veces imperceptible. Cuando un cuerpo se deja inundar por el espíritu que le es afín, los límites entre lo material y lo inmaterial tienden a fundirse; ya no son entidades separadas, sino modulaciones de una misma y única sensación física/espiritual. En realidad, puede ser que nunca estén separados, que sólo nuestra concepción reductiblemente racionalista del mundo sea la culpable de esta dicotomía (una concepción adquirida y admitida en defensa propia, por otra parte, pues la admisión de la unicidad y univocidad de nuestra naturaleza no está hecha para el común, que prefiere no admitir perplejidades, contradicciones ni zonas oscuras en su conciencia).
.....La belleza turbadora actúa como una poción mágica o un conjuro; en el más racional de los casos como una triaca o fórmula magistral, en el más irracional como un alucinógeno. Nos estimula y nos hace sentir extraordinariamente bien, aunque en ocasiones la emoción sentida pueda llegar a ser dolorosa, como ya he apuntado. Quizás sea esta mezcla de dolor/placer la que nos cautiva y seduce más aún, pues vemos en ello la promesa de un gran bien (todo gran bien, en la medida que sea grande, funde en sí emociones contradictorias, por definición). [Soy adicto a la belleza. Adicción a la que no pretendo renunciar jamás en la vida. No puedo permitirme ese lujo. Pues es todo cuanto poseo. Es esta adicción/lujo la/el que me salva de la pobreza... espiritual. Gracias a ella puedo sobrellevar la penuria de la vida cotidiana, las estrecheces a las que nos obliga la materia y las miserias a las que nos somete lo necesario].

.....Comprendo perfectamente al Georges Bataille de El Culpable, su perspectiva del erotismo. Ese bien insaciable que jamás puede satisfacerse con lo físico, y que, no obstante, desde lo físico nos interpela y asalta (la belleza turbadora de una imagen, sea una reproducción artística o un ser real, no sería posible en el ámbito abstracto de la mera sensación no asociada a una forma; y aquí la música también tiene su forma, si bien sonora). Bataille sentía esa necesidad irremediable e inefable de hacer suyos cuantos cuerpos bellos de mujer veía, también sentía y sabía de la imposibilidad de llevarlo a cabo. Una necesidad que nada tiene que ver con promiscuidad, si no es la del espíritu que desea traspasar sus límites y derramarse en todo cuanto percibe como un bien, y de lo que espera obtener así mismo un bien. Y es porque lo que nos interpela y asalta es la belleza en sí, a través de sus manifestaciones; y la Belleza es inabarcable, como lo es el Ser. Sólo puede sentirse, gozarse, pero no asirse o poseerse. Como una amante díscola, como una hetaira profesional, la belleza se deja gozar, se presta al juego del disfrute, pero no permite ser objeto de posesión: eso también nos deja conturbados y perplejos. Y ya sabemos lo que pasa cuando la fuente del deseo, en el ser humano, se nos muestra esquiva: retroalimenta el deseo, incrementándolo y haciéndolo cada vez más insoportable. Si el deseo es de belleza absoluta, una belleza inmarcesible, inexplicable, inasible, la turbación será un estado natural, se convertirá en una adicción, todo por virtud de la perpetua perplejidad que actúa en nosotros como un estimulante —que acrecienta nuestra vitalidad jubilosa— y, al mismo tiempo, como un narcótico —que nos mitiga el dolor de la existencia.

.....A este respecto, la mirada inocente, desprejuiciada, no orientada hacia lo convencional, prístina como sólo un alma pura puede serlo, es una especie de puerta de acceso o claraboya por la que penetrará la belleza turbadora antes aludida. Porque, es de rigor también apuntarlo, sólo esa mirada permite observar la belleza absoluta presente en las cosas y los cuerpos. Si la mirada no es inocente (en ambos sentidos, en modo transitivo y recíproco) no existirá turbación, sino, a lo sumo, excitación, y eso es precisamente el extremo opuesto a lo que yo estoy tratando aquí. La turbación deja el alma en suspenso, y el cuerpo levitando, si hipersensible; la excitación, en cambio, lo proyecta a la acción y la búsqueda de la satisfacción, sea ésta vulgar remedo o, finalmente, insatisfactoria decepción.
.....La mirada inocente del espectador ha de añadirse a las dos miradas presentes en la obra de arte (sea ésta de la naturaleza que sea), so pena de violar un pacto: el que fundamenta la obra de arte ante la que uno se coloca; un pacto de miradas e intenciones: mi mirada inocente y tu mirar inocente, pacto entre damas —las miradas—, con aquiescencia de caballeros —los ojos. Si la mirada contempladora —de esta obra de arte surgida de un pacto de miradas inocentes— no es inocente, la obra de arte no emitirá su carga de belleza turbadora, será como un falsamente luminoso planeta en el firmamento: su luz será mortecina y prestada, en vez de titilar con fuego propio de estrella. Sólo la mirada inocente desvela y revela, sólo la obra de arte sustanciada en un tándem de miradas inocentes se revelará y desnudará ante el espectador, mostrando toda su belleza turbadora, irradiando eternidad desde su fondo a través de la efímera hermosura de su forma.




GALERÍA



Jock Sturges
(1947 -  )

1947 Born in New York
Education
1972 B. A. The University of Vermont
1985 M.F.A. San Francisco Art Institute

Publication
2008 "Life Time", Steid
2008 "Misty Dawn: Portrait of a Muse", Aperture
2004 "Notes", Aperture
2004 "Twenty Five Years", Paul Cava Fine Art
2000 "New Work 1996-2000", Scalo Verlag Ac
2000 "Jock Sturges", Scalo Verlag Ac
1995 "Radiant Identities", Aperture
1994 "Evolutions of Grace", GAKKEN
1993 "The Last Day of Summer", Aperture





NYMPHAEUM (2)
(De ninfas y musas)

En el aliento de la musa
hay promesas de eternidad...

Arianne

Jock Sturges - Arianne et sa mère, Montalivet, France, 1989
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Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1991
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Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1991
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Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1991
Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1991
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 Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1990's
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 Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1992
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Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1999
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Eva

 Eva, The Netherlands, 1995-2000
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 Eva, The Netherlands, 1995-2000
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Jock Sturges - Eva et Titia, La Jenny, France
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 Eva, The Netherlands, 2000's
 Eva, The Netherlands, 2000's

 Eva, The Netherlands, 2000's
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Jock Sturges - Eva et une fille, La Jenny, France
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 Eva, The Netherlands, 2007
Eva, The Netherlands, 2007
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Marine

Jock Sturgess - Marine, Montalivet, France,  1980's
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Jock Sturgess - Marine, Montalivet, France,  1980's
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Jock Sturgess - Marine, Clermont Ferrand, France, 1989
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Jock Sturgess - Marine, Clermont Ferrand, France, 1989
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Jock Sturgess - Marine, France
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Jock Sturges - Anike, Gaelle et Marine; Montalivet, France
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Jock Sturgess - Marine, France
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Jock Sturges - Marine, Arles, France
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Jock Sturges - Marine and Maia, Montalivet
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Jock Sturges - Marine and Maia, Montalivet
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Jock Sturges - Marine, Montalivet
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Jock Sturges - Marine and Maia, Montalivet
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Maia

Jock Sturges - Maia and Marine, Montalivet, France
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Jock Sturges - Maia, Montalivet France 1991
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Jock Sturges - Maia and Marine, Montalivet, France
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Jock Sturges - Maia, Vanessa, and Miranda, Tuscany, Italy
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Jock Sturges - Maia, Vanessa, and Miranda, Tuscany, Italy
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Vanessa

Jock Sturges - Vanessa, Montalivet France, 1998
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Jock Sturges - Vanessa, Montalivet France, 1999
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Jock Sturges - Vanessa, Tuscany, Italy, 1999
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Jock Sturges - Vanessa, Montalivet France, 2000
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Jock Sturges - Vanessa, Montalivet France, 2000
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Jock Sturges - Vanessa, Miranda, Nikki, Clarice and Rita, Montalivet, France
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Jock Sturges - Vanessa, Miranda, Nikki, Clarice and Rita, Montalivet, France
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Jock Sturges - Vanessa, Montalivet, France
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Nikki

 Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1970's
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1970's 
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1970's
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 Jock Sturges - Arianne, Montalivet, France, 1990's 
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Jock Sturges - Lotte and Nikki, Montalivet France 1970's
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Jock Sturges - Lotte, Vera and Nikki, Montalivet France 1970's
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1978 (¿?)
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1978
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1978
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1978
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Jock Sturges - Nikki, Montalivet France 1978
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Raphäelle
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 Jock Sturges - Raphäelle, Montalivet,  1994
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 Jock Sturges - Raphäelle, Montalivet,  1994
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 Jock Sturges - Raphäelle, Montalivet,  1994
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Flore & Frederique
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Jock Sturges - Flore and Frederique, Montalivet, France
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Jock Sturges - Flore and Frederique and La Marmaille, Montalivet, France
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Jock Sturges - Flore and Frederique and La Marmaille, Montalivet, France
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 Jock Sturges - Flore and Frederique, Montalivet, France
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Jock Sturges - Flore and Frederique, Montalivet, France
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Marie Sophie
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Jock Sturges - Marie Sophie, Montalivet, France, 1995-2000
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Jock Sturges - Marie Sophie, Montalivet, France, 2005
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Asta
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 Jock Sturges - Asta; Montalivet, France, 2011
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 Jock Sturges - Asta; Montalivet, France, 2011
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Auregann
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 Jock Sturges - Anette and Auregann; Montalivet, France
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 Jock Sturges - Auregann; Montalivet, France, 2012
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