martes, 24 de julio de 2012

Bettie Page: Escultura viva (1)





Vida que proclama su gloriosa plenitud,
vida jubilosa, vida henchida de alegría,
vida que hace de su bella desnudez bandera,
vida que, libérrima, mostrándose se afirma.
Vida que, rica, ofrece los dones que atesora,
vida que, rotunda, un canto al goce escenifica,
vida que, encarnándose en un cuerpo de mujer,
nos enseña que el placer es su mejor conquista.
Éticas y estéticas. Héctor Amado


Semblanza Biográfica de la Reina del Pin-Up
...Betty Mae Page, más conocida como Bettie Page (nombre artístico que ella misma eligió, quizá para marcar distancias con otra previa y famosísima Betty, ésta nacida de la fértil imaginación de Max Fleischer y el hábil pincel de Grim Natwick, me refiero, como ya se habrá adivinado, a Betty Boop), es, posiblemente, la chica Pin-Up más representativa, también la de mayor influencia en una forma de  expresar y entender el sexo y sus arrabales. No hay más que darse un paseo por los portfolios fotográficos para darse cuenta que esta mujer gozaba con lo que hacía. Después, cuando uno se adentra en su biografía, como es natural, encuentra allí luces y sombras, pero no disputando simultáneamente, sino consecutivamente. Tras salir de la opresora penumbra familiar de su Nashville natal, en Tennesse, emprendió el camino de una luminosa libertad en la que descubriría que en su cuerpo, y en su talento para lucirlo y sacarlo partido, estaba el mejor de los dones que la naturaleza le había otorgado. Por eso, en esta época de luces, se la veía esplendorosa, radiante, gozosa; y ese gozoso esplendor era capaz de irradiarlo desde su esplendente anatomía y desde esa sonrisa escasamente superficial, nunca fingida o impostada, las más de las veces espontánea y sincera.
...Bettie, con todo lo que pueda parecer a nuestros ojos (los ojos de mujeres y hombres del siglo XXI) no era la típica provinciana que sacara partido a un cuerpo portentoso a base de bregar, mientras lo hacía, con todos los listos arribistas que quisieran sacar partido de ello. Nada de eso. Fue una mujer con coraje, inteligente y decidida, que desde pequeña quiso dedicarse al mundo del arte (del cine, en particular), y que zafándose de un ambiente hipócritamente religioso (su padre abusaba de ella), decidió emprender la vida por su cuenta en San Francisco (presta a la mínima oportunidad de dar "el salto" a Hollywood o Los Angeles), primero, y Nueva York, después. Estudió actuación en el Berghof Studios, pero lo suyo no era la interpretación... no en el cine (eso se ve patentemente en los vídeos de los cortometrajes de contenido ingenuamente erótico que rodaría). Lo suyo era una interpretación mucho más subjetiva y natural: la de su propio cuerpo. Cuando estuvo segura de ello, se lanzó sin miedo, ni remilgos, ni prevenciones de ningún tipo (pese a su educación religiosa), en pos de sacarle el máximo partido a ese exhibicionista don. Su temprana formación en un taller de costura le sirvió para crear sus propios modelos de ropa interior, bikinis y uniformes de bondage (teniéndose como la primera actriz de este tipo de representación erótica con contenido sado-masoquista, si bien más como apuesta estética que como extremada forma de obtener disfrute). Esta faceta de diseñadora de su propio vestuario sería una de las más celebradas y copiadas posteriormente, influyente, por tanto, en el mundo del espectáculo (Madonna, sin ir más lejos; Amodóvar en Tacones Lejanos y en el atuendo de Victoria Abril en Kika. Y todos cuantos, después de ella, han utilizado o se han inspirado en esas prendas de cuero, sujetadores cónicos, ligueros, correajes, látigos y toda la parafernalia bondage, incluidas las pelotas-mordaza). Bettie se lanzó hacia arriba en un alucinante tobogán mediático que duraría más de diez años, periodo durante el cual su imagen se hizo icono, apareciendo en cuantas revistas utilizaban la imagen de las chicas para subir el ánimo de unos hombres que recién volvían de una guerra (la 2ª mundial), para meterse en otra (la de Corea), y después en otra (la de Vietnam, aunque ésta, ya, no la cogería en primera línea de batalla, sino surcando su personal purgatorio). El hito fue su aparición, como chica Playmate, en 1955, en la revista de Hugh Hefner (Playboy), y el título de Miss Pin Up Girl of the World, también en 1955.
...A partir de 1957, tras una puritana caza de brujas contra ella (recordar que era el tiempo en que el ínclito senador McCarthy finalizaba la suya contra los supuestos comunistas infiltrados en el mundo de la cultura norteamericana), comenzaría un tiempo de búsqueda y travesía del desierto. Se alejó de los flashes y las cámaras, y buscó respuestas en lo religioso. Abrazó el cristianismo con la misma convicción con que abrazara el mundo de la presentación erótica de su imagen. Adscrita a iglesias Bautistas y Bíblicas, quiso irse de misionera a África, pero su condición de divorciada se lo impidió. Se casó varias veces. A partir de la década de los '70, se fue hundiendo en las sombras. Problemas nerviosos y psiquiátricos la obligaron a continuos internamientos. Nunca se arrepintió (en público) de su vida pasada; para ella no fue una vergüenza, antes al contrario, le pareció mucho más divertido sacarle partido a su hermosa figura que estar ocho horas detrás de una máquina de escribir. [¿Alguien puede darme razones o argumentos fundados por la que esta actividad pueda ser censurable? A lo que me parece, la perspectiva de los que defienden que sacarle rentabilidad a la anatomía --aunque no sólo-- es prostituirse o rebajarse a la categoría de cosa, bebe en las mismas fuentes que aquellos/as que lo consideran pecaminoso: no deja de ser fundamentalismo puritano (religioso o sexista). En el caso que nos ocupa, Bettie Page demostró, creo, sobradamente, que fue la suya una elección libre e inteligente, dotando a su personaje de una singularidad característica y potente, que la coloca mucho más allá de la simple imagen de chica mona de calendario].
...En 2008, una neumonía le facilitó el pasaporte al otro lado de la vida, donde es muy posible que se la estén disputando los Fidias, Praxiteles, Lisipo, Bernini, Canova, Pradier o Thorvaldsen, entre los escultores; y los Velázquez, Gentileschi, Tiziano, Bouguereau, Cabanel o Falero, entre los pintores. Si admiramos una obra que remeda un original (por lo portentoso de su representación) ¿Cómo no admirar la obra original presentándose a sí misma?.
.

Una consideración estética sobre Bettie Page
...Ese pelo azabache (ese inenarrable y sempiterno flequillo haciendo las veces de estor bajo el cual se muestra una realidad anatómicamente rotunda), esa mirada asimétrica, esa boca hecha para la sonrisa (y para el beso, es de suponer), esos ojos claros y expresivos, esa profusión de bien trazadas curvas propias de una mujer-siempre-mujer a pesar de las modas (en nada excesiva, en todo equilibrada), de hembra ideal y primordial, de encarnación tanto de Venus placentera como de Gea amantísima.
  .Representación de lo atávico que en el sexo habita y de lo gozoso que el sexo posibilita, en Bettie yo no encuentro glamour sino naturalidad; no encuentro sofisticación, sino evidencia; no hallo alambicamiento, sino claridad y sencillez (aún en los escenarios más sórdidos del bondage). Es un cuerpo que habla, es un espíritu materializado. Ella intenta interpretar (sobre todo en sus films), pero nunca interpreta mejor que cuando posa, y sobre todo cuando posa sin intentar salirse de su papel; cuando lo hace --salirse de su papel-- se vuelve cómicamente ingenua, niña torpe que malgasta una virtud buscando otra que no tiene. Está esplendorosa, sobre todo, cuando sonríe espontáneamente, cuando se gusta, vuelta hacia sí misma. Poseedora de una anatomía privilegiada (algunos la hallarán pasada de moda; yo, no), sus caderas y su espalda, su vientre y muslos son la idealización de aquello que la mujer representa como modelo de uno de los dos sexos en que la vida le es dado manifestarse. Sus senos, sin ser perfectos, son creíbles, bellos y naturales. Sus nalgas y culo gozan de toda la esférica turgencia deseable en tan deseada zona; incluso esa leve propensión a la celulitis de las fotos más añosas (ya cumplidos los 34) en un cuerpo tan macizo no puede sino imprimir un sello de autenticidad. En resumidas cuentas, el cuerpo de Bettie Page es un cuerpo reconocible, admirablemente femenino, incuestionablemente sugerente. Pero lo que le hace, à mon avis, especial, la virtud en la que radica su éxito contemporáneo y su  renacimiento como icono, es su originalidad al expresarse tal cual es (incontestable y soberbiamente sensual aparece, por otra parte, en las instantáneas en las que muestra un bien florido pubis, que tanto contrasta con los pulimentos enfantines y las labores de diseño capilar tan en boga hoy en día).
...Sí, además (y sólo después), está toda esa apuesta particular por el bondage, por la cara salvaje del sexo humanizado (del amor audaz y descarado, del amor sinvergüenza ¿o no?). Pero yo creo que lo que mejor trasciende y la define es esa desinhibición que late en sus poses y en sus films (en esto su analogía con Ed Wood --el peor director de cine del mundo, del que Tim Burton hiciera un tierno homenaje-- es palpable). Su talento no radicaba en representar, sino en presentarse, tal cual, como ella era, y cuando lo hacía así, no tenía parangón.
...Algunos aducirán (más algunas) que no hago sino apología machista de una imagen de la mujer como objeto sexual y de privado y onanista consumo. Puede ser, yo no me considero machista, aunque sí macho; y no me considero consumista, aunque sí consumidor; y de onanista, lo sano. Pero no creo que precisamente Bettie Page pueda considerarse un objeto. Ella no se lo consideró, sino que, como una olímpica Friné, ejerció el oficio que mejor sabía hacer: exhibir su rotunda anatomía, e hizo de ello un arte hasta convertirse en icono, en modelo, en reconocido valor de una sociedad machista sobre la que ella se impuso. Se sirvió de unas necesidades, de unos valores, imperantes para desarrollar una carrera exitosa, y seguro que muchos (y muchas) se sienten por ello inmensamente agradecidos.
...Me gusta considerar el sexo como algo natural, limpio, sano. Creo que lo es. La forma en que Bettie Page lo utilizó me parece admirable (incluido el bondage, ¿por qué no?, si es recíprocamente admitido). No comulgo con moralinas (en realidad, no comulgo, y punto), y aquellas que tratan el sexo como un vicio (aunque sea por su exceso), en vez de como la expresión natural de la vida, me repugnan. Bettie, incluso en su desnudez, me parece más pura y honesta que muchas monjas tocadas a las que se ha elevado a los altares. Yo no pretendo altares para Bettie, no de esos, en todo caso; sí de aquéllos en que se celebraba a las diosas del amor, el sexo y la fertilidad. En esos, Bettie, seguro, tendría siempre un lugar reservado.

...El portfolio fotográfico que aquí se presenta, en dos entradas, consta de imágenes de Bettie luciendo alguno de sus propios modelos (bikinis, ropa interior, atuendo de bondage), y, ante todo, lo que me ha parecido más interesante: sus desnudos, tanto parciales como integrales. La inmensa mayoría de la oferta lo será en blanco y negro; parte de ella en color. Por supuesto no están todas las que son (miles tal vez) pero sí son todas las que están; las precisas, de todos modos, para sostener lo que aquí defiendo: la búsqueda de la belleza, la recreación del ámbito de lo bello. Y en esto, Bettie Page, aporta la obra maestra de natural sexualidad que supone su propio bello cuerpo: la autora y su obra en la misma persona.
...Los archivos multimedia muestran films burlescos, donde Bettie suele realizar bailes de un erotismo casi pueril, y otros para ser exhibidos en circuitos de consumo privado; además hay un par de homenajes dedicados por clubs de fans para conmemorar su muerte, y otro (el primero) que es el trailer oficial de un film dedicado a su vida, en la que fotógrafos y personajes representativos del mundo visual homenajean a la que es considerada como Reina de las Pin-Ups, Reina de las Curvas o El Ángel Negro --y que yo considero, simplemente, una mujer estéticamente representativa, y gozosamente libre.

-o-o-

GALERÍA

Bettie Page 
(1923-2008)

Portfolio 1
Discretamente Bettie

  
 
.
.
.
.
.
 
.
 
.
 
.
 
.
 
.
 
.
.
.
.
.
 
.
.
.
 
.
 
.
.
 
.
 .

.
 
.
.
 
.
  
.
.
 
.
 
.
.
 
.
.
 
.
.
.
 
.
 
.
.
.
.
.
.
-o-o-
.
VIDEOS
.


-o-o-o-