viernes, 8 de abril de 2011

Primavera (4): Consagración II





Una tradición verdadera no es el testimonio de un pasado muerto;
es una fuerza viva que anima e informa al presente.

Bien lejos de involucrar la repetición de lo pasado,
la tradición supone la realidad de lo que dura.

"Se reemplaza un procedimiento: una tradición
se reanuda para hacer algo nuevo."
La tradición asegura así la continuidad de la creación.

Poética Musical. Igor Stravinsky

Tradición, innovación, modernidad. Estas tres palabras aparecían resaltadas en el artículo comparativo que Héctor Amado dedicó a las diferentes versiones de la Consagración de la Primavera, de Igor Stravinsky, en aquel cuaderno de tapas de hule verde-inglés a que hice referencia en el post anterior (Consagración I). Las citas que abren el presente post allí estaban reseñadas para dar sostén a la identificación de Héctor con las tesis de Stravinsky. Era ésta, la de ensayista, una faceta suya que yo desconocía. Sabía de su tendencia a la fabulación, a la alegoría, y, sobre todo, a la poesía; pero esto era nuevo para mí. ¿Cuánto de él llegué a desconocer? ¿Cuánto me ocultó? Imagino que la respuesta estará en los legajos que aún duermen en las cajas perfectamente ordenadas que me legó, y que poco a poco voy descubriendo, tras despojarlas del bramante que las rodea sellado en sus extremos con lacre. ¡Qué hombre más peculiar, entrañable y enigmático!
En fin, aquí va este trabajito ensayístico sobre esta influyente obra que tanto y tan profundamente caló en el alma de nuestro bohemio amigo, amante de entelequias, musas y otras criaturas celestiales.

"A veces se confunde la tradición con algo monolítico, anclado en el pasado, retrogrado, conservador, regresivo, y hasta fundamentalista. Nada de eso es lo que dice quien está tenido por un transgresor de la tradición musical que desde el periodo barroco desemboca en el romanticismo. Frente al revolucionario (este sí) Richard Wagner, y su drama lírico, Stravinsky reivindica el orden creativo que rescata la tradición para renovarla, para hacerla dar frutos adaptados al nuevo signo cultural de la época. Quién lo iba a decir viendo la que se preparó aquél 29 de Mayo de 1913, día del estreno de la Consagración.
Stravinsky rescató una tradición, la de su pueblo, cuyas raíces se hundían en la proto-historia, para dotarla de un nuevo lenguaje y de una nueva expresividad, de un nuevo sentido, por tanto, símbolo de un florecer primaveral.
Era la misma tradición quien florecía, retoñaba en vástagos orgullosos, en el impulso creador de cuatro seres empeñados en enarbolar su ascendencia eslava -rusa- y, por ende, reivindicar la de meros pertenecientes al género humano. Rescatar la memoria, esa que reside en la sangre, transmitida sin solución de continuidad desde la fase de protozoario hasta nuestros días, y que perfunde nutriendo la esencia de toda cultura. Rescatar el atavismo que forjaron las sociedades primitivas bajo un marco mítico y legendario para, a su luz, re-interpretar la realidad contemporánea haciéndola digna de su herencia.

Stravinsky, Nijinsky, Roerich, y, porqué no, Diágilev con su impulso promotor, bebieron en fuentes arcanas presentes en su espíritu, se dejaron penetrar por el eco de su ascendencia susurrándoles en las venas la razón de ser de su cultura; y, a partir de eso, crearon. Crearon una obra que desde el pasado se proyectara hacia el futuro; pero creo -estoy convencido de ello- que no fueron del todo conscientes de la tremenda importancia de su apuesta, de la impronta que irradiaría como una fuente de luz hacia el porvenir. Pues de lo particular y regional, supieron reflejar el universalismo que subyace a todo arte con mayúsculas. Esto quizás sea más cierto, perviva con más lozanía, en la partitura musical que en la coreografía o el diseño gráfico -que también-, pues esta composición sigue inspirando propuestas cada vez más alejadas de su objetivo original, de su significado primigenio. Ya no son Tableaux de la Russie païenne, sino extrapolaciones que lo mismo sirven para un roto de lucha de sexos como para un descosido de interculturalidad galopante, o un simbólico combate del hombre contra su imaginación creadora. La Consagración es, sin lugar a dudas, el ballet que más trabajo le ha supuesto a Terpsícore de la mano de sus adoradores.

La Consagración de la Primavera está dotada de ese impulso implícito en su título: el reverdecer periódico, el renacer, el rebrotar estacional. Desde aquella primera concepción de la Rusia pagana hasta la representación ecuestre de Triptyk -con nobles caballos bailando al son de las disonancias, síncopas y pulsos irregulares de la obra de Stravinsky-, varios han sido los coreógrafos que se han visto impulsados a realizar su versión; así, han surgido, como flores nuevas, nuevas versiones de aquella genial realización de Nijinsky, pero modificando su sentido, no solo su forma. Sobre la estructura musical, han rebrotado flores distintas y diversas, de distintas formas y diversos colores, y, en todos los casos, con aromas propios, diferentes entre sí.
Pero hay algo que más diferencia estas versiones posteriores de la primera y que, a un tiempo, más las une entre sí: es su alejamiento con la idea regional de expreso componente cultural, de un grupo determinado, de una sociedad particular, y su progresiva interiorización, una especie de minimalismo universalista por reducción al símbolo, al sentir del ser humano en general, alejado ya de ese ser humano eslavo.

Las anteriores aseveraciones se comprenderán mejor al contemplar estas cuatro variantes de la misma obra, realizadas a lo largo de los años, todas distintas, cada una con su mensaje, con su turbadora belleza capaz de impactar en el alma con la fuerza de una revelación. Deberíamos dejarnos penetrar por sus sugerencias, quizás nos llevemos alguna sorpresa, encontrando en ellas lugares comunes, sensaciones familiares, déjà vu sorprendentes.
Maurice Béjart, Pina Bausch, Angelin Preljocaj y el Théâtre Zingaro de Bartabas, son las lecturas alternativas de la Consagración, de Stravinsky, que propongo. De cada una de ellas haré una somera crítica, tras reseña biográfica de su autor, y ofreceré las correspondientes listas de reproducción audiovisual para que cada cual pueda juzgar y sentir lo que aquí se dice y, sobre todo, lo que no está dicho, porque a cada cual le habrá de sugerir, y así debe de ser, cosas diferentes."

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La Consagración de la Primavera
VERSIÓN 2: Maurice Béjart
1959



MAURICE BÉJART: (Maurice Jean Berger; Marsella, 1928) Bailarín y coreógrafo francés. Fue uno de los grandes renovadores de la danza en la segunda mitad del siglo XX. Comenzó sus estudios en Marsella, estudios que amplió en París y Londres con Madame Rousanne, Léo Staats, Lubov Egorova, Nora Kiss y Vera Volkova.
Tras una breve estancia en el Teatro Municipal de Vichy en 1945, Béjart se unió a los Ballets de París de Roland Petit entre 1947 y 1949. Entre 1949 y 1950 bailó con el International Ballet de Mona Inglesby, y entre 1950 y 1952 con el Real Ballet Sueco. En 1953 cofundó, con Jean Laurent, Les Ballets de l'Étoile, y dirigió el Ballet Théâtre de M. Béjart (1957), el ballet del Teatro Real de la Moneda de Bruselas, que luego denominaría Ballet du XXe Siècle (1960-1987), y desde 1987 el Ballet Béjart de Lausana.
Su estilo se caracterizó por su eclecticismo, y por estar abierto a todo tipo de corrientes, géneros y concepciones, que él supo combinar en un todo homogéneo: la tradición clásica y moderna, el jazz, las acrobacias circenses, las filosofías orientales... Tan admirado como denostado por su inconformismo, ejerció una profunda influencia sobre los bailarines más jóvenes. Sus coreografías de La consagración de la primavera y de la Sinfonía para un hombre solo, paradigma de la música concreta, son dos de sus trabajos más recordados. Es también autor de los libros Mathilde, ou Le Temps Perdu (1962), Maurice Béjart: Un instante dans la Vie (1979) y Béjart par Béjart (París, 1979). Desde 1995 fue miembro de la Academia Francesa.

NOTA CRÍTICA
En 1968 Stravinsky ve el ballet de Béjart y exclama: "No he visto gran cosa". Pues, según él, el motivo de la obra no era el enfrentamiento entre lo femenino y lo masculino sino la muerte ritual de una joven que espera, con ello, "golpear el suelo" con la intención de un renacimiento de la naturaleza. Nijinsky se ciñó a esta interpretación, a esta intención original de su autor al narrar musicalmente la Consagración de la Primavera, desde la Adoración de la Tierra hasta la Danza del Sacrificio de la Elegida.
Béjart fue el primero pero no el único, como se verá, en trasladar el objetivo primigenio de un ritual misterioso y atávico al plano de la problemática mucho más intimista y limitada de la lucha inter-sexos o la polaridad masculino-femenino.

Sinopsis. Béjart nos presenta la obra, cargando las tintas en este enfrentamiento dialéctico entre un hombre aparentemente dominador (física y culturalmente), pero víctima, y una mujer, aparentemente, más pasiva, paciente de ese dominio, por mucho que se exprese -lo femenino- pleno de encanto y de potencia visual. El sacrificio, aquí, no es el de la mujer, como en el original, sino que es el de la entrega por la fecundación (fundidos, tras la lucha, lo femenino y lo masculino); el sacrificio es el de la individualidad en pos de una disolución que permite y favorece la vida: la fusión de dos en uno para procurar lo múltiple; se resuelve en una exaltación de la fecundación.
Puesta en escena. Este enfoque dialéctico eminentemente simbólico se refuerza por la ausencia de decorados en el escenario, salvo leves cambios en la intensidad y el enfoque de las luces; un piso claro y un fondo oscuro; nada desvía la atención del enfrentamiento que se está produciendo. Los bailarines, doce mujeres y doce hombres, visten simples mallas de colores nada estridentes. Estos colores indican las diversas fuerzas naturales y sociales que influyen en este enfrentamiento dialéctico (así, el verde, el marrón oscuro, el anaranjado, el amarillo, el granate, frente al color crema, semejando la piel de las representaciones de lo masculino y lo femenino).
Coreografía. Las figuras coreográficas son más estructuradas, más formales, que las creadas por Nijinsky; también más físicas, más exigentes; parece que estamos ante una coreografía más "danzista" y menos descriptiva. Los cuerpos se muestran más sensuales, más atléticos, más "materiales", más individuales, más introspectivos, y menos significativos de un símbolo cultural.
Conclusión. Aquí, el hilo narrativo original (cuadros o imágenes de la Rusia pagana, con su Adoración de la Tierra y su Sacrificio para asegurar el renacimiento de la naturaleza) pierde su sentido. Estamos en otra cosa, en otro discurso (que es lo que le criticaba Stravinsky), plástico, atractivo, bello... ¿Válido?, por supuesto, pero alejado de la idea primordial. Narrativa contemporánea en la coreografía, à mon avis, menos sugerente y rica que la original de 1913.


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La Consagración de la Primavera
VERSIÓN 3: Pina Bausch
1975



PINA BAUSCH: Bailarina, coreógrafa y actriz alemana, fue directora del ballet de la ópera de Wuppertal. Bausch nació en Solingen (Alemania) el 27 de julio de 1940. Su verdadero nombre es Philippine Bausch. Estudió danza en Essen hasta convertirse en una de las máximas figuras de la danza moderna en Alemania. Posteriormente actuó con el New American Ballet y el Metropolitan Opera House Ballet en Nueva York antes de fundar su propia compañía, el Tanztheater Wuppertal, en 1973. Se ha convertido en uno de los máximos exponentes del ballet moderno, superando al ballet tradicional en la expresión de las relaciones entre hombres y mujeres a través de un dilatado y experimental lenguaje corporal. Sus producciones incluyen "Im Wind der Zeit" (1969), "Iphigenie auf Tauris" (Ifigenia en Táuride, 1974), "Orpheus und Eurydike" (Orfeo y Eurídice, 1975), "La Consagración de la Primavera" (1975), "Die Sieben Todsünden" (Los siete pecados capitales, 1976) y "Palermo, Palermo" (1990). También ha aparecido como actriz en películas, por ejemplo en "Y la nave va" (1983) del director italiano Federico Fellini.

NOTA CRÍTICA

Aun siendo, en su concepción coreográfica, de perfil contemporáneo y expresividad intimista; es de todas las propuestas la que más se acerca a la original, en tanto respeta y sigue de un modo más fiel el discurso de cuadros pretendido por Stravinsky/Nijinsky, aunque difiera en la representación de los personajes y de la historia. El ballet crea sus movimientos sobre la partitura musical; el cuerpo de baile se mueve como si fuesen notas orgánicas cobrando vida por el pentagrama de la partitura.

Sinopsis. También, como la versión de Béjart y más aún como la siguiente de Preljocaj, su temática se centra en una exposición dialéctica del eterno femenino/masculino; pero en este caso, al menos, se respeta la neutralidad informe de lo masculino como espectador: la protagonista es la mujer y, sobre todo, la Elegida, sobre la que recae el peso de la obra, y que, al final, en la danza sagrada, se resolverá con más convulsión, asimetría y paroxismo que danza formal.
Puesta en escena. Es minimalista; por todo escenario se esparce arena por el suelo, significando la tierra, y las luces como única decoración; unas luces que aportan claroscuros definidos creando diferentes ambientes en los diversos "cuadros". El vestuario es sencillo: ellas llevan vestidos vaporosos color carne, que dejan traslucir los senos, y ellos visten pantalón oscuro, como único atuendo. La atención, no obstante se centra en un vestido rojo como protagonista, vestido rojo que representa el sacrificio de la vida, el sacrificio que supone la muerte para que exista un renacer. El vestido rojo como ara sacrificial, también como mortaja, y como tal, también portador de pasión.
Coreografía. La coreografía es menos figurativa que la de Béjart, con menos figuras formales y más movimientos primarios, espasmódicos, irregulares; en este sentido está más cercana al espíritu de la música, pero carece del poder descriptivo de la versión 1 (Nijinsky). No obstante basa su poder visual y plástico en un lenguaje corporal muy expresivo, fluido y primario.
Conclusión. Con menos carga sexual que la versión 2 (Béjart) y sobre todo que la 4 (Preljocaj), es altamente simbólica, muy humana, muy espiritualemente encarnada, pero no deja de deslizarse por la dialéctica masculino/femenino. No es descriptiva sino sugerente, evocadora y turbadora.



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La Consagración de la Primavera
VERSIÓN 4: Angelin Preljocaj
2001



ANGELIN PRELJOCAJ: Angelin Preljocaj es una de las personalidades más originales de la danza contemporánea francesa. Nacido en 1957, de padres albaneses emigrados a la región parisina, estudia primero danza clásica et aborda la danza contemporánea con Karin Wahener en la Schola Cantorum. El dirige desde 1996 el Centre Chorégraphique National d'Aix-en-Provence y es un representante en Francia de una danza contemporánea virtuosa y muy elegante. Sus producciones están presentes de manera regular en el extranjero, particularmente en los Estados Unidos dodnde su estética es particularmente apreciada. Colabora de manera regular con los grandes ballets, como el de l'Opéra de Paris para el que realiza diferentes creaciones, como "Le Parc" en 1994 o "Casanova" en 1998. En 2001 realiza su versión de "Le Sacre du Printemps", y, en 2003, '"Near Life Experience", pieza para once bailarines, con música del grupo electrónico francés Air. Su paso por Buenos Aires, para dos representaciones en la gran sala del teatro San Martín, prefigurará un trabajo en residencia al lado del Ballet del Teatro San Martín con el que montará "Noces", pieza creada en France en 1989, y que ya entrará a formar parte del repertorio de esta compañía argentina. En 2005 ve la luz la coreografía de los mil encuentros "Les 4 Saisons...", revisitada y revisada por este maestro del ballet contemporáneo. En 2007, coreografía "Le Songe de Medée" para l'Opéra National de Paris. (tomado y traducido de Evene).

NOTA CRÍTICA

La versión más "moderna" y descarnada. Más sexualmente explícita (con desnudo integral incluido, tras un desnudamiento que más parece una violación, en la Danza Sagrada de la Elegida). Versión, así mismo, más original en su puesta en escena, en el tratamiento de sus personajes, en sus sugerencias cuasi-urbanas; por ello mismo, también es la versión más incómoda, pues la notamos como más cercana a nosotros, más presentacional. Stravinsky, probablemente, tampoco hubiera quedado muy satisfecho con esta propuesta.


Sinopsis. La introducción que abre la obra y el número final (la Danza Sacrificial de la Elegida) son los dos polos que explicitan el carácter de esta versión: mientras suenan las ahogadas notas del fagot, las bailarinas, en ropa moderna de calle , se bajan la braga -blanca- que dejan ciñendo los tobillos, sus primeros pasos de baile serán con ella actuando de tensor; en la escena final, la Danza Sagrada que supondrá la muerte de la elegida, comienza con el desnudamiento de esta de forma violenta, toda ladanza se ejecuta en desnudo integral. La muerte, en este caso, sobreviene en soledad y con la Elegida de pie, será ella quien después de constatar esa soledad en derredor, se acabe tumbando en escorzo sobre el césped/toporama.
Puesta en escena. Por todo escenario un toporama simulando un prado en suaves colinas que, como un puzzle, se separa en seis pedazos según las necesidades del número representado. Sobre él evolucionarán ocasionalmente los bailarines, solos, en parejas y, sobre todo, sobre él realizará la Elegida su danza hasta la muerte. Las luces -zenitales- juegan su papel acentuando o suavizando los perfiles de los bailarines. El vestuario es actual: falda corta gris y camiseta de tirantes de color, ellas; pantalones oscuros y camisas de colores vivos, ellos.
Coreografía. Seis parejas de bailarines desarrollan una coreografía enfocada en la dialéctica ya citada de Masculino/Femenino. Se intercalan números de chicas solas, con otros de chicos solos, parejas, grupos y evoluciones de la Elegida con los demás de espectadores pasivos o activos (Danza Sacrificial). Las escenas de "emparejamiento (las correspondientes a la Danza de la Tierra, sobre todo) son de un contenido explícitamente violentador (ese forzar a la hembra machista, con número posterior -Introducción a la segunda parte- en que ellas parecen limpiarse la suciedad sentida en ese forzamiento). Se hallaría en un punto medio entre la versión Béjart y la Pina Bausch en cuanto al carácter coreográfico (intimista y a la vez expresivo).
Conclusión. Para mí es la versión más polémica por el mensaje que porta, más volcado a la violencia de sexos (más que de género), con ausencia total de alusiones míticas o a las fuerzas de la naturaleza; se centra explícitamente en el universo masculino/femenino, bien en sus dialécticas particulares (como sexo) bien en su nivel relacional entre sí. No hay descripción, solo alusión y recurso al impacto visual. Nada más alejado del discurso sugerente del misterio del Ser Humano (hombre y mujer, individuos, sí, pero también sujetos que forjan cultura) sometido a la naturaleza y al cosmos de la 1ª versión.


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La Consagración de la Primavera
VERSIÓN 5: Triptyk. Théâtre Zingaro (Bartabas)
2000


BARTABAS: pionero de una expresión inédita que conjuga arte ecuestre, música, danza y comedia, Bartabas ha inventado y puesto en escena con tacto, fogosidad e intuición, una nueva fórmula de espectáculo vivo.
Con su compañía, fundada en 1985 bajo la enseña de Teatro Ecuestre Zíngaro, ha conquistado a centenares de miles de espectadores por todo el mundo, como en el fuerte de Aubervilliers, donde él se ha instalado, en 1989, en una carpa de madera concebid a su medida por Patrick Bouchain.
Sus creaciones: Cabaret I-II-III, Opéra équestre, Chimère, Éclipse, Triptyk, Loungta, Battuta y Darshan son acontecimientos que marcan cada vez más su época y testimonio de una tarea incesante, mística a veces, y siempre profundamente auténtica. Con el tiempo la compañía ha llegado a ser una de las más importantes de Europa. Sus espectáculos triunfan por todas partes de New York a Tokyo, de Estambul a Hong-Kong o Moscú.
Celoso de una transmisión artística, funda en 2003 l’Académie Équestre de Versailles. Un cuerpo de ballet sin parangón en el mundo, basada en la doma de la gran caballeriza real,y para la cual ha realizado: Le Chevalier de St Georges, el Voyage aux Indes Galantes et Los Juments de la Nuit, produciones realizadas en el grandioso marco de las Nuits du château de Versailles.
Además, ha realizado otras producciones más intimistas al tiempo que dos películas y diversas filmaciones de sus montajes.

CRÍTICA*
Quand l'obscurité a fini de tapisser l'intérieur du cirque équestre Zingaro et que peu à peu dans une pénombre ocre les premières notes du Sacre du printemps de Stravinsky retentissent, on se croit un instant revenu à la belle époque des chorégraphies de Nijinski. Un corps aux allures de félin s'insinue sur le cercle de terre rouge et vient réveiller comme par enchantement six autres corps identiques. Dans une danse ritualisée, comme un organisme unique pris d'étranges convulsions, sept danseurs du Kerala refondent les gestes d'un art martial ancestral : le kalarippayat.[.]
Pour la première fois, la musique était maîtresse et les chevaux comme les acteurs devaient s'accorder à son sens. Habituellement, c'était le numéro qui déterminait le choix musical. Mais cette nouvelle contrainte stylistique, basée sur une étude de la spatialisation du son, modèle très sensiblement la puissance dramatique du spectacle. Les chevaux ne jouent plus la performance technique, mais sont amenés à interpréter comme de véritables danseurs, soumis à l'écoute d'une partition qu'ils se doivent d'interpréter. Dans ce cas, on a du mal à parler de simple dressage. On pencherait presque pour une reconnaissance de la formation de l'acteur-cheval !
Le premier volet, à l'esthétique très "ethnic", exploite l'esprit païen du Sacre. Les guerriers luttent au corps à corps avec des sortes de centaures qui finissent par les dominer. Bartabas réussit l'exploit de tisser de véritables tableaux mouvants, organisant dans un souffle épique un splendide chaos organisé. Quelques instants plus tard, l'esprit martial disparaît au profit d'une nature féminine, révélée dans le corps immaculé de trois splendides chevaux aux yeux bleus, entourés de trois femmes qui les contemplent. Impossible de ne pas s'étonner : ces animaux jouent la comédie, bêtes fabuleuses qui n'ont pas grand chose à envier à la licorne. Bartabas joue ainsi indéfiniment sur la variation de la figure chevaline, toujours érigée au centre de la méditation humaine. Le moment le plus convaincant du spectacle est d'ailleurs le tableau central qui s'organise autour de la géniale musique de Boulez.[.]
Quoi qu'il en soit, Bartabas est résolument cet homme qui sait faire danser les chevaux avec les hommes. Mélomane et poète, il invente un univers de beauté où rien ne paraît impossible.

*(Perdóneseme la cita textual del extracto original en francés de la web fluctuat.net)



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martes, 5 de abril de 2011

Primavera (3): Poemas de la Consagración. 1ª Parte


Toda creación supone en su origen una especie
de apetito que hace presentir el descubrimiento.
Poética Musical - I. Stravinsky

El espíritu dirige su soplo adonde quiere.


Estos poemas de nuestro amigo Héctor Amado, suscitados por la audición y visionado de la 1ª versión de La Consagración de la Primavera, la coreografiada por Vaslav Nijinsky en 1913, están prologados por una nota que el mismo Héctor recomendaba leer antes de afrontar la lectura de su intento de poner texto a las emociones sugeridas por esta obra capital de la música del siglo XX. Decía:

"Ha sido tal el impacto causado en mí por la contemplación y escucha de esta maravillosa e inquietante historia de la atávica Rusia, tan perturbadoramente puesta en música y danza, tan sugerentemente puesta en decorados y vestuario, por estos genios de lo maravilloso (no sé de qué eslava lámpara salidos: Stravinsky, Nijinsky, Roerich, Diágilev), que no he podido resistir la tentación de intentar, si quiera torpemente, expresar ese interior impacto emocional en forma de poemas. He querido que la estructura poética siguiera -creo que con resultado igual de torpe-, el estilo de la obra músico-coreográfica; es decir: compulsión, atavismo, tradición, misterio, visceralidad, rito, apelación al inconsciente -no sé si colectivo-... todo ello con ese lenguaje "nuevo", esa propuesta entonces tenida como revolucionaria y que aún hoy día es capaz de seguir estimulando la inspiración de tantos. En fin, así, en los poemas, una estructura de flashes sugeridores, de imágenes ancestrales, de expresión conceptual que raye en lo musical: la fuente de donde surge su razón de ser.
Perdóneseme -repito por tercera vez- este torpe intento que no sé si logrará lo pretendido: poner texto a la emoción pura ante la manifestación de la Belleza indomable y fresca de la Primavera que renace en la música, la danza, la plasticidad y el colorido de la imagen."

Así pues, aquí está este intento. Lo ofreceré en dos entregas, como la misma exposición de la Consagración: ahora, Poemas de la Consagración: 1ª parte.
Después del segundo post dedicado a la Consagración (Consagración II, con las versiones coreográficas 2, 3, 4 y 5), subiré los Poemas de la Consagración: 2ª Parte.


PARTE I
Adoración de la Tierra

Introducción
Flota,
en el aire detenido,
el sonido
de un fagot
ahogado;
va despertando,
con su agudo sonar,
un fragor in crescendo,
de síncopas y acordes,
de sonoro viento,
en confuso murmullo
de replicantes
instrumentos
inspirados.

Despierta la primavera;
se despereza
con bostezos
modulados
y trémolos sostenidos,
y silbidos aflautados,
y claros clarinetes,
disonantes,
en profusa algarabía...

Al cabo,
vuelve la calma,
y en su despertar,
la clamorosa primavera,
estirándose,
se vuelve a hacer fagot prolongado
hasta cuerdas
percutidas
en porfiada pulsación.


Augurios Primaverales
Enérgico baile
de hormonas congregadas
al pie del monte sagrado;
sobre los prados reverdecidos
expresan, incontenibles
y festivas, la excitación
que palpita en los cuerpos rebrotados.
La hechicera acude
sembrando augurios
e invocaciones a Yarilo, el eslavo
dios de la fertilidad
y la gloriosa juventud,
quien reclama el sacrificio,
para sí,
de una virgen.
Las adolescentes celebran,
entonces, el rito
para conjurar la elección:
en grupos homogéneos danzan,
y danzan,
y danzan,
y danzan,
disuelta su identidad
en el número sin nombre.

Juego del Rapto
Después,
juegan al rapto
de aquella que será
La Elegida:
formando parejas, ensayan
la entrega,
el darse al otro fecundante
-el dios, el hombre-
que las confirmará fértiles,
dotándolas, así, de un Ser múltiple,
preñado, ya,
prodigiosamente de lo Otro:
la Vida Renovada.


Rondas Primaverales
La exaltación de la danza
cede el paso al ensueño
del pausado retoñar:
se abren, ilusiones, las corolas,
y los pétalos sonrientes
ceden su vistoso color;
seres fabulosos sobrevuelan
el ubicuo verdor que reviste
valles y colinas, y escala
las escarpadas cimas
del fulgente pasmo.

Trinidades enlazadas,
donde lo trino es todo
surgido de la nada,
convocan el valor y la memoria
que habitan las entrañas de la Tierra.
Los jóvenes comparten deseos
y los viejos esperanzas;
las danzas se suceden
a latidos disonantes
de una exuberante naturaleza:
el ritmo de los trinos diversos
y el pujar de su verde cabellera
contagia la roja savia
que inyecta de pasión
los ojos anhelantes y temerosos.

¿Quién será la Elegida?
¿Quién habrá de entregarse,
desafortunada Afortunada,
a la lujuria del dios
que engendre en Ella,
despiadadamente fecundo,
con inmarcesible prosperidad?

Las adolescentes,
en trabados tríos
y engarzadas parejas
ahuyentan, dichosas,
el temor que paraliza,
y en brazos de un trémolo de clarinete
se confían al abrigo de la tribu
que las acoge a golpes de timbal.


Juego de las tribus Rivales
En cónclave, las tribus,
representan escenas de guerra
y de amistad;
se exalta a la tierra que florece,
a los campos que germinan,
al cielo azul y a las fuentes
que fluyen cantando
los blancos sueños de las cumbres.

Todo es simulacro
jubiloso;
los juegos se suceden,
se olvida, prendido a la danza,
el motivo del ritual.

La espera es un corcel
que forja cabriolas en el aire;
es batahola de alegría
exhalada por las fauces del dragón;
es comunión de emociones desbocadas
que culminan, ordenadas,
en arcana procesión.


Cortejo del Sabio / Adoración de la tierra / Danza de la Tierra
Ojos en el cielo,
corazón impasible, el Sabio
llega transportado por la devoción.
Cesa el festejo, y regresa
la fascinación cincelando estatuas.

Es el tiempo del culto:
besa el Sabio la tierra,
y ella le devuelve el beso
mil veces florecido.
Viento, cuerda y viento,
llevan y traen auspicios
y enigmas desentrañados,
y expectativas por cumplir
en alas de aliento suspendido...

...Para después estallar
en un frenesí convulso
de cuerpos poseídos:
es la Danza de la Tierra,
que promete la entrega
del valor de lo que da
con un trepidante ritmo
de cuerdas sincopadas
y metales fundidos...
en espiral de exaltación.

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Consagración de la Primavera
Igor Stravinsky - Vaslav Nijinsky
Orquesta y Ballet del Teatro Mariinsky


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sábado, 2 de abril de 2011

Primavera (2): Consagración I



¿Y qué es la vida sino el impulso obsesivo de la existencia por persistir;
una revolución perpetua que busca la innovación, lo distinto, lo diverso,
y que encuentra en esta revolución incesante su más auténtica razón de ser?
En la vida nada sucede "comme il faut", todo es orden imprevisible
sometido a leyes desconocidas. La Teoría de las Cuerdas o la del Caos
como paradigmas de una modernidad que se acerca a lo numinoso.
Héctor Amado

El arte es constructivo por esencia.
La revolución implica una ruptura del equilibrio.
Quien dice revolución dice caos provisional.
Y el arte es lo contrario del caos.
Poética Musical. Igor Stravinsky

Lo apolineo y lo dionisíaco como par de fuerzas
que hacen posible la obra de arte. La razón y
la emoción, el instinto y el juicio como condiciones
del acto creador que se resuelve en el hecho artístico.
(de un certero pensamiento de Federico Nietzsche)

PRÓLOGO
Desde luego, Héctor Amado, era una caja de sorpresas. Una de esas, aparentemente sobrias, cajitas orientales de madera de sándalo que en su interior guardan otra de metal dorado con incrustaciones de marfil, zafiros y esmeraldas, cuyos perfiles están ribeteados de perlas salvajes y en las que el cierre, invisible, se oculta tras un grueso rubí que habrá que presionar de una determinada manera para que el mecanismo de apertura se accione, mostrándonos, entonces, el interior de su esplendoroso misterio. Efectivamente, así era este bohemio que parasitaba una de aquellas buhardillas del Montmartre más humilde, sí, pero pleno de la magia indescriptible de los lugares que han sido reductos y focos de la creatividad en algún momento de su historia.

Curiosamente, fue en primavera -la primavera posterior a su vuelta a España- cuando descubrí, entre su voluntarioso y extenso legado literario, una carpeta de color verde inglés cuyo rótulo identificativo rezaba: Primavera. Música y creatividad. En su interior, como ya era habitual, convivían folios manuscritos, recortes de prensa, fotografías, folletos, entradas de teatro, billetes de tren o autobús, e, incluso, en esta ocasión, un librito titulado Poética Musical, de Igor Stravinsky. Esto picó mi curiosidad. ¿Stravinsky?. Sabía del interés de Héctor por las vanguardias artísticas, pero nunca, en los muchos momentos que compartimos durante aquellos meses, me comentó nada de su afición a la música contemporánea; sí de su debilidad por el polifonismo del renacimiento (Josquin Des Prez, Guerrero, Morales, Palestrina, Victoria,...), de su pasión por el barroco (Monteverdi, Pergolesi, Haendel, Porpora, Buxtehude, Bach,...); de su gusto por el clasicismo (Haydn, Bocherini, Mozart, Beethoven,...), o de su devoción por el romanticismo (Wagner, Chopin, Mendelssohn, Brahms, todos los rusos, Mahler,... ); le encantaba descubrir compositores desconocidos pero con el suficiente talento como para haber compuesto una de esas joyitas poco habituales y, por lo mismo, gratamente sorprendentes. Pero... Stravinsky?.

No necesité más que un rápido vistazo para descubrir un hilo conductor entre toda aquella variopinta documentación: la mayoría se referían a Le Sacre du Printemps -traducida como La Consagración de la Primavera, al castellano-, de Igor Stravinsky.
Ante mí: folletos publicitarios, programas, entradas, críticas en reseñas periodísticas, de multitud de representaciones del famoso ballet compuesto por el enfant terrible de la música moderna rusa, quien está considerado como el punto de inflexión entre el post-romanticismo, ya con síntomas de agotamiento en aquellos albores del siglo XX, y una nueva perspectiva musical que desembocaría en la atonalidad y el dodecafonismo, con su contemporáneo Arnold Schönberg.

En una más detenida revisión hallé lo que me pareció una especie de obsesión por esta influyente obra: abundaban las referencias a los Ballets Rusos, de Sergéi Diágilev, que tanto asombraran al luminoso París que se erigió en faro cultural durante el primer tercio del pasado siglo; a Vaslav Nijinsky, probablemente el más grande y controvertido bailarín de la historia; y multitud de reproducciones de obras del colorista e inclasificable Nicolas Roerich (escenógrafo y diseñador de vestuario de la Consagración en el momento de su creación y posterior estreno; además de místico filósofo, escritor, arqueólogo, antropólogo y gran viajero).
Además de esta original versión, que supusiera el mayor escándalo nunca producido en el estreno de una obra musical, allí aparecía información de otras versiones, con coreografías distintas a la creada por Nijinsky; así, había referencias a Maurice Béjart, Martha Graham, Pina Bausch o Angelin Preljocaj. Entre los intérpretes/directores figuraban: Pierre Monteux (su primer director orquestal), Pierre Boulez, Stokowski, Markevitch, Bernstein o Karajan.

Un delgado cuaderno de tapas de hule del mismo color que la carpeta estaba consagrado a esta primaveral Consagración musical: gestación y vicisitudes de la composición, argumento, perfil y relación de y entre los distintos autores (compositor, productor, diseñador de escena y vestuario, coreógrafo); así como unas notas críticas acerca del estilo y la influencia tanto musical como coreográfica. Con un análisis comparativo entre las diversas coreografías creadas a lo largo de los casi 100 años de historia de esta pieza finalizaba este completo estudio de una obra de poco más de treinta minutos de duración pero cuya importancia ha sido capital para entender tanto la música como el ámbito de la danza posteriores.
Aquí y allá, en folios sueltos, diversos poemas alusivos a la primavera en general y a la Consagración en particular. De todo ello daré oportuna cuenta.

Dado que la tecnología actual permite completar estos textos con la audición y el visionado de aquello a lo que se refieren, me veo obligado a realizar dos entregas:

Consagración I. Información general acerca de la obra y sus autores (Stravinsky, Roerich, Diágilev, Nijinsky). Análisis de la coreografía original (Nijinsky). Vídeos de la coreografía original. Imágenes/decorados de la escenografía original. Impacto e Influencia.
Consagración II. Coreografías alternativas: análisis y crítica de cada una de ellas. Se acompañan con sus vídeos correspondientes: Béjart, Pina Bausch, Preljocaj, y una curiosidad: Le Théâtre Zingaro de Paris. Resumen; Conclusión.

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I

LA CONSAGRACIÓN DE LA PRIMAVERA
Imágenes de la Rusia pagana

Música: Igor Stravinsky
Libreto: Igor Stravinsky y Nicolas Roerich
Coreografía: Vaslav Nijisnky
Producción: Sergéi Diágilev y Los Ballets Rusos
Director Orquestal: Pierre Monteux
Estreno: Théâtre des Champs-Elysées, 1913

Gestación


ES en 1910 cuando Stravinsky, mientras ultima la composición del Pájaro de Fuego, concibe la idea de la Consagración, con un tema tradicional ruso. El gran éxito de la representación en París, a cargo de los Ballets Rusos de Diagilev tanto del Pájaro (1910), como, posteriormente, de Petrouchka (1911. Otro encargo de Diagilev), le animarán a retomar la idea y comunicársela a su compatriota, el pintor y escritor, Nicolas Roerich, con el que se reúne, y pergeña un argumento que hunde las raíces en su tierra natal, Rusia, y sus tradiciones paganas de adoración a la tierra. Juntos se lo proponen a Diágilev en 1911, que tras iniciales reticencias accede entusiasmado a producirlo e incluirlo en su programa. Pero no será antes de 1913, pues en 1912 tiene previsto realizar L'Après-Midi d'un faune, versión en danza del Preludio de Debussy, con coreografía de un jovencísimo Nijinsky, que será todo un éxito pese a su original e innovadora puesta en escena, con los bailarines evolucionando y desplazándose siempre de lado a imagen y semejanza de las imágenes de la Grecia clásica pintadas en jarrones y objetos votivos.


Nicolas Roerich le sugiere ideas a Stravinsky que éste plasmará en música; al mismo tiempo es el encargado de crear los decorados, escenografía y vestuario de los bailarines.
Stravinsky recaba la participación del coreógrafo. Diágilev, que en un primer momento se lo propone al coreógrafo oficioso de la troupe, el famoso y consagrado Michel Fokine, tras ser desestimado por éste, designa a Nijinsky para la empresa. El bailarín cuenta entonces 23 años. Se reúne con Stravinsky y juntos, no sin tensiones e intercambio de pareceres, desarrollan un trabajo innovador y rupturista con todo lo conocido hasta ese momento en el panorama de la música culta y la danza. Por primera vez la música sería vehículo del cuerpo humano y no al revés; también por primera vez el cuerpo humano se liberaría del sometimiento a las "figuras" clásicas para desarrollar un movimiento más libre, relacionado más íntimamente con la música.
Finalmente será representada, el 29 de Mayo de 1913, en un recién estrenado Théâtre des Champs-Elysées, con la presencia de todo el impresionante elenco cultural que se daba cita entonces en el centro de la Vanguardia artística mundial, entre otros: Camille Saint-Säens, Maurice Ravel, Claude Debussy, Pablo Picasso, y un largo etcétera.


Un Estreno polémico

Una cita de los anales del Teatro de los Campos Elíseos da cuenta de lo que supuso el estreno de la obra. Lo que no dice es que Camile Saint-Säens se fue indignado a mitad de la representación, mientras Ravel la elogiaba como una obra genial, Debussy le secundaba, y el auditorio se liaba primero a imprecaciones para pasar posteriormente a las manos.


"Un autre scandale, également retentissant, marque la saison 1913, année qui voit la création du Sacre du printemps (musique Stravinsky, chorégraphie Nijinski et Marie Rambert, décors Nicolas Roerich, interprète principale Maria Plitz). Sur une musique de Stravinsky est mise en scène une cérémonie de l'ancienne Russie. On voit d’abord une assemblée de sages glorifiant le Printemps et piétinant la terre avec extase. Un second tableau les montre observant la danse à la mort d'une jeune fille élue, « Celle qui fut désignée pour être livrée aux Dieux ». La première a lieu à Paris le 29 mai 1913 au théâtre des Champs-Élysées. Immédiatement, un nouveau scandale éclate, et la représentation n’est rien moins que mouvementée ! Le scandale du Sacre est à la fois chorégraphique et musical. La chorégraphie de Nijinski, abolissant toutes les règles de la danse classique, est conspuée. La partition syncopée de Stravinsky, perçue aujourd’hui comme une œuvre majeure du XXème siècle, est totalement incomprise du public. Blessé, Stravinsky décrit ainsi la représentation:

«[J'ai] quitté la salle dès les premières mesures du prélude, qui tout de suite soulevèrent des rires et des moqueries. J'en fus révolté. Ces manifestations, d'abord isolées, devinrent bientôt générales et, provoquant d'autre part des contre-manifestations, se transformèrent très vite en un vacarme épouvantable. …/… À ce moment, Nijinski, qui était en coulisses, debout sur une chaise, criait les indications aux danseurs qui n'entendaient plus l'orchestre. De son côté, Diaghilev ordonnait aux électriciens d'allumer et d'éteindre les lumières en alternance pour tenter de calmer l'assistance.»
Chroniques de ma vie, Igor Stravinsky"
El escándalo de esta primera representación no fue óbice para su posterior éxito, primero bajo formato de concierto y posteriormente con coreografías renovadas, alejadas del original. En los años 80's Millicent Hodson hizo una revisión de la coreografía original de Nijinsky que es la que actualmente se representa.
Hoy día es la obra más versionada de cuantas componen el acervo clásico musical.


Argumento (Tempo)



Consagración: rel. Entrega o dedicación a Dios de alguna cosa o acción.
Sacrificio: Ofrenda que se hace a la divinidad.
Rito: Conjunto de reglas establecidas para el culto y ceremonias religiosas.
Adoración: Culto o reverencia a un ser u objeto que se considera divino.
Víctima: Persona o animal sacrificado o destinado al sacrificio. (Elegida)

LA obra tiene su origen según escribe Stravinsky en un visión onírica: “soñé con una escena de ritos paganos rusos en la que unos viejos sabios, sentados en círculo y observando la danza de la muerte de una doncella a la que sacrifican para hacer propicio al Dios de la naturaleza. Para salvar a la tierra, la doncella debe bailar hasta la muerte".
Es preciso decir antes de nada que la Consagración no tiene un tema dramático, ni personajes -más allá de los grupos de jóvenes, la hechicera, el sabio, o la Elegida-, ni acción continuada. Sólo hay cuadros siguiendo la sucesión coreográfica.
Pertenece a la “etapa rusa” del compositor, cuando abandona su país para asistir al estreno en Francia de El Pájaro de Fuego de la mano de Sergei Diaghilev y sus célebres Ballets Rusos, que están triunfando en París y quieren homenajear su historia y tradición.
Se divide en dos grandes partes constituidas por una serie de breves números musicales sin separación entre los mismos que no obedecen a ninguna de las formas musicales imperantes hasta el momento.
No hay movimientos reconocibles definidos, ni temas conductores [tipo: exposición – desarrollo - reexposición ], ni ninguna otra de las convenciones habituales. La melodía es esporádica y lo que impera es la pulsación rítmica irregular.

Primera parte: La Adoración de la Tierra
1. Introducción (Lento, Piú Mosso, Tempo I)
2. Augurios primaverales (Tempo Giusto)
3. Juego del rapto (Presto)
4. Rondas primaverales (Tranquilo, Sostenutto e pesante, Vivo, Tranquilo)
5. Juego de las tribus rivales (Molto Allegro)
6. Cortejo del sabio
7. El sabio. Adoración de la Tierra (Lento)
8. Danza de la tierra (Prestissimo)

En una colina sagrada se reúnen las tribus esclavas para celebrar los rituales de la llegada de la primavera. Una hechicera predice los augurios; las adolescentes bailan alrededor de ella festejando la primavera. Vuelve la calma y se emparejan mientras los miembros de la tribu buscan una virgen para el sacrificio. Las danzas se tornan cada vez más violentas. Un sabio anciano se aproxima con su cortejo y realiza el rito de adoración a la Tierra, los jóvenes bailan la danza en honor del dios Yarilo. El anciano besa la tierra en la que empiezan a aparecer brotes de vegetación. Las tribus muestran entusiasmo por la renovación de la vida que supone.

Segunda parte: El Sacrificio
9. Introducción (Lento)
10. Círculos misteriosos de las adolescentes (Andante con Motto, Piú Mosso, Tempo I)
11. Glorificación de la elegida (Vivo)
12. Evocación de los ancestros
13. Acción ritual de los ancestros (Lento)
14. Danza sagrada. La elegida (= 126)

En el crepúsculo reina la tranquilidad. Las vírgenes danzan formando círculos. Una de ellas será La Elegida para el sacrificio bailando hasta la muerte como víctima propiciatoria ofrecida al dios Yarilo. El anciano, cubierto con una piel de oso, dirige los rituales de las tribus. En una especie de trance la virgen Elegida baila su última danza hasta que muere y es conducida al montículo sagrado, donde será inmolada al dios Yarilo. La primavera ha sido consagrada.


ESCENARIO-VESTUARIO
El escenario original lo presiden fondos diferentes en cada parte, son decorados pintandos por Roerich que muestran, en el primer caso, un paisaje de suaves colinas y cerros, con árboles surcados por un río o un lago, el cielo está nimbado de nubes, todo ello en tonos azulados, más o menos verdosos, creando un ámbito vago y onírico; en el segundo caso una escena representativa de caza en las colinas: cazadores con arcos y flechas que acechan a ciervos de grandes cornamentas (hombres con pieles y cabezas de alce); el tercer decorado es un fondo enigmático, mitad natural-mitad onírico, en el que aparece, ante un azulino paisaje montañoso de fondo enmarcando lo que parece un lago, y bajo un cielo azul, aquí y allá, surcado por girones de nubes que se condensan en primer plano, una colina verde, en la que se abre un claro circundado irregularmente por piedras puntiagudas y presidido, al fondo, en alto, por una piedra mayor en forma de tótem, y, alrededor del cual se erigen unas altas estacas de las que penden, a modo de estandartes lo que parecen pieles de animales. Las formas, en todos los casos, se alejan del realismo para tomar unas lineas geométricas, de colores vivos pero no demasiado intensos, que dotan de misterio los paisajes, resultando un conjunto evocador de lugares bucólicos, pero sugerentemente primitivos y elementales.

El vestuario original, diseñado por Roerich, tiene como modelo el folclore de las estepas rusas. A veces recuerda el de los indios americanos, las grandes trenzas de las mujeres fijadas con diademas, la melena de los hombresy las danzas tribales en círculos redundan en esta apreciación. Es vistoso y colorista, destacando el rojo y el azulado de las chicas sobre el blanco crudo y ocre de los chicos, en ambos casos bordados con motivos tradicionales rusos, grecas, orlas, festones, signos bordados, normalmente lineales; la Hechicera viste de un terno de vivo azafrán y el Sabio va de blanco inmaculado (incluida una gran barba que le cae como una cascada sobre el pecho). Abundan los vestidos sobre calzas o pantalones ajustados a modo de polainas, casacas largas, y sombreros con forma de tiara, algún grupo porta pieles de animales, y en la Danza de la Evocación de los Ancestros pieles con cabezas de osos. En todos los casos calzan alpargatas de piel blanda atadas con cintas cruzadas hasta la rodilla.
No hay elementos externos más que unas delgadas varas verdes que porta la anciana de los Augurios Primaverales de la primera parte.


COREOGRAFÍA
Las necesidades del grupo de baile varían según la versión, en la original, lo componen entre doce y quince hombres y otras tantas mujeres.
La característica principal de la coreografía de Nijinsky es que no sigue la pauta de las figuras clásicas. Los bailarines interpretan la música, se dejan penetrar por ella, la expresan... y como la música es sincopada, politonal, de ritmos inarmónicos y compases irregulares, los movimientos también lo son. Se puede decir que Nijinsky huye deliberadamente de cualquier figura conocida o formal. Son movimientos a veces espasmódicos, con gran carga descriptiva, forzados... con un propósito evidente: dar la sensación de tribalismo, de lo arcano; también de lo emotivo, lo instintivo; de orden desordenado. Incluso aparece una cierta animalidad en ciertos movimientos imitativos.
He de destacar en esta obra la influencia de la recién creada (1912) coreografía de Nijinsky para L'Après-Midi d'un faune: ciertas figuras -trios- presentes en los Círculos Misteriosos de los Adolescentes aparecen en posturas laterales (como si fuesen representación en un plano, al modo de los frisos sumerios, persas o babilonios), la colocación de las manos en diversas fases de la obra, los desplazamientos sobre las puntas de los pies.

Formalmente la estructura de la obra seguiría un desarrollo en tres modelos:
1. Cantos del coro; esencialmente femeninos en las rondas, círculos mágicos.
2. Danzas salvajes, agresivas, de las que los Augurios Primaverales es un ejemplo soberbio de ritmo discontinuo y asimétrico; a veces expresadas en "orden" caótico.
3. Procesiones, dentro de una métrica regular y de tempo lento.

La coreografía tiene aquí un efecto descriptivo que unido al vestuario y al escenario llena de contenidos significativos el expresivo mensaje propuesto por la partitura musical.
Hay que recordar que ya en su origen, en su concepción, la obra trataba de ser una propuesta integral en la que la música, la danza, la pintura, el diseño de vestuario, la luz y las sugerencias literarias en el que contempla, crearan el efecto de obra total, capaz de estimular el sentido estético más sensible, más profundo, y todo ello de una manera impactante, innovadora, con un planteamiento que no dejara indiferente y que abriera las conciencias hacia otros horizontes. Ni que decir tiene que se consiguió tal propósito.


LA OBRA

La consagración de la Primavera
Igor Stravinsky
Versión 1 (1913). Coreografía Nijinsky
Orquesta y Ballet del Teatro Mariinsky
Dtor: Valery Gergiev


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Apéndice

Versión 1 (coreografía de Nijinsky) alternativa a la ofrecida, realizada por el Joffrey Ballet, más colorista y enérgicamente interpretada que la del Mariinsky (¿?), en la siguiente lista de reproducción:



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Links de Interés
Guía de la Audición:
Guía de Audición Magistral. San Francisco Symphony:

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