lunes, 5 de mayo de 2014

El Manierismo Nórdico (IV): Cornelis Cornelisz van Haarlem - RELATO: El Preceptor del Rey (IV)






El Preceptor del Rey
Un relato incidental

IV

.....La inagotable pasión de Rodolfo como coleccionista abarcaba los más diversos campos del saber y los Tres Reinos (animal, vegetal y mineral) de que está compuesta la Naturaleza. Poseía las más envidiables cuadras de caballos, donde albergaba cuantas razas existían en la época, tanto caballos de labor, como de tiro, como de batalla, como de diversión o de carreras. Sus preferidos eran los caballos tordos andaluces, altos de cruz y poderosa grupa, elegantes y duros a un tiempo, veloces y resistentes. En su aviario podían verse todo tipo de aves exóticas: aves del paraíso, loros, guacamayos, tucanes. En su zoológico particular: tigres, osos, leones, leopardos, panteras negras. Su favorito era un león, regalado cachorro, por el Sultán otomano, que le acompañaría habitualmente en sus desplazamientos por el castillo, o podía vérselo tumbado mansamente al lado de su amo como un gato doméstico. Tycho Brahe, el gran astrólogo, que había levantado la carta astral de su serenísima, encontró conexiones entre ésta y el denominado rey de los felinos, asegurando que sus destinos estaban entrelazados (al soberano de espesa melena también le llega el día en que un competidor lo ha de destronar...). Vitrinas y vitrinas colmadas de los más extraños y raros minerales poblaban el ala norte del castillo de Praga -residencia oficial de la Corte: corales de diversos colores, piedras preciosas en vetas imposibles, grandes y pequeñas geodas más propias de la imaginación de un pintor que obra del callado y oscuro inframundo, oscuras piedras de un peso inimaginable; allí se alineaban, expuestos a la curiosidad del hombre, bien en bruto, bien en forma de objetos suntuarios o útiles elaborados y tallados con ellos.
.....Jardines Botánicos que contenían plantas de los cuatro continentes conocidos salpicaban los alrededores de Praga. Grandes invernaderos donde se criaban especies carnívoras capaces de devorar no sólo insectos sino pequeños mamíferos; flores exóticas de perfumes tan intensos que embriagaban a quienes los olían, o de colores tan infrecuentes que conformaban el espectro completo del arco iris; plantas medicinales que curaban todo tipo de enfermedades (al menos eso aseguraban los sesudos libros que las citaban); otras ornamentales cuya lozanía duraba lo que tarda la luna en completar su ciclo; y, por supuesto, las plantas útiles más indispensables que se cultivaban intentado mejorar su rendimiento y calidad. Estos jardines continentales, eran habitualmente visitados por artistas, pintores y artesanos para inspirarse en sus formas y colores, o trasladarlos, tal cual, a los lienzos, madera, bronce, piedra o metales y pedrería preciosos.

.....En un espacio del Castillo de Praga que poco a poco fue creciendo (en el ala norte), se fue conformando el Gabinete de Curiosidades, una especie de reino de lo fantástico donde se irían coleccionando todo tipo de rarezas naturales y artificiales: plumas de aves exóticas (se exponían incluso unas bellas plumas, que más parecían llamaradas que apéndices orgánicos, que se certificaba correspondían al esquivo y fantástico Ave Fénix), fósiles de animales ya extintos que confirmaban la presencia de dragones en la Tierra, enormes dientes de ballenas asesinas que trituraban sólidos barcos cual si fuesen frágiles tablas, ojos disecados de basilisco que aún conservaban su poder, por lo que debían ser observados reflejados en un espejo, el cuerno de un unicornio de más de dos metros de longitud. Allí, en vitrina especial, dedicada a Hércules (a quien Rodolfo admiraba) se podían encontrar: las afiladas garras del León de Nemea, su impenetrable y gruesa piel, más dura que la más dura de las corazas de bronce; los agudos cuernos de alabastro del blanco Toro de Creta, que Poseidón hizo salir del mar para que Pasifae, hija del rey de Minos, engendrara de él al Minotauro; los formidables colmillos del Jabalí de Erimanto; las pezuñas de bronce y las astas de oro de la cierva de Cerinea; excrementos secos de los establos de Augias, y dos ánforas con agua de los ríos Alfeo y Peneo, que el heráclida desvío de su curso para realizar este su Quinto trabajo; picos y garras y alas de bronce de los temibles Pájaros del Estinfalo, y los címbalos que Hefestos forjó para Atenea y que ésta entregó al héroe para ahuyentar a las horrorosas aves; crines, cascos y colmillos de las Yeguas que devoraban hombres y que dieron cuenta de su amo, Diomedes, con lo que se amansaron; el broche dorado del mágico cinturón de la amazona Hipólita, que confería a quien lo ciñese el don de la invulnerabilidad; en un tarro de cristal, la doble cabeza rebajada del can Ortro, hermano de Cerbero, a quien el héroe matara para robar el ganado del monstruoso Gerión, junto a la copa dorada que el dios Sol, Helios, utilizaba por las noches para cruzar el mar de Oeste a Este, y que Hércules empleara para llegar hasta Eriteia, donde Augias guardaba el ganado; dos manzanas del Jardín de las Hespérides, tan doradas que emitían luz propia cual si fueran pequeños soles; y, por último, una especie de trompeta espiriforme de ébano, en la cual, si se acercaba al oído, podían escucharse los lastimeros aullidos sincopados que el can Cerbero emitía con sus tres gargantas, cuando Hércules, en su doceavo trabajo, lo capturara en la entrada a los infiernos, que el can custodiaba, para llevarlo encadenado al mundo de los vivos.

.....Además, en una de las alas, dedicadas a la Religión, podía encontrarse: dos clavos del Arca de Noé; un fragmento de la Zarza Ardiente del Monte Sinaí, traída directamente del monasterio egipcio de Santa Catalina; un cuenco, medio lleno, de Maná recogido en el desierto, al amanecer, cualquier día de la semana que no fuese sábado; un dedo de la mano izquierda, convertido en sal, de la mujer de Lot; un trozo de la quijada que Sansón empleara contra los filisteos y un mechón de su cabello vuelto a crecer, que tenía la maravillosa propiedad de ser irrompible; una astilla del Arca de la Alianza, cuya naturaleza era desconocida, pues no era ni madera, ni piedra, ni metal, y, a la vez, participaba de la constitución de todos ellos; unos granos de arcilla con la que Dios moldeó al primer hombre... Pero también: una hogaza de pan, que permanecía sempiterna y milagrosamente fresca, perteneciente a la primera multiplicación de los panes y los peces realizada por Jesús en Galilea; una vasija de ónice conteniendo bálsamo empleado por María de Magdala para ungir los pies del Cristo; una tinaja llena de vino incorruptible procedente de las Bodas de Caná; el pico y la cresta disecada del gallo que cantó para anunciar las tres negaciones de Pedro; dos monedas de plata de las que Judas cobró en pago a su traición; un trozo del pilar de mármol al que fue atado el Redentor cuando fue flagelado; una espina de la corona que hirió la frente del Señor y un tarro con vinagre en el que Longinos mojara una esponja para dárselo de beber cuando, ya en la cruz, el Hijo de Dios pidió de beber; una astilla del lignum crucis y uno de los clavos utilizados para clavar los pies de Cristo; varias piedras renegridas del Monte Gólgota, que, se afirmaba, contenían sangre seca del Salvador; un trozo del sudario de Jesús que constantemente emanaba un perfume sutil e indefinible: el aroma de la divinidad.

.....Frente a esta vitrina, otra con cálamos utilizados por los Evangelistas para escribir sus Evangelios; papiros con pasajes del Antiguo Testamento encontrados en cuevas de las escarpas aledañas al Mar Rojo; incunables y primeras ediciones del Tanaj, de la Septuaginta y de la Vulgata; varios ejemplares de la Torá y de los textos cabalísticos: la Mishna, El Talmud de las Diez Sefirot, el Zohar y el Sefer Yetzirá; seis versiones del Alcorán islámico, dos de ellas eran traducciones al griego y al latín, y las otras cuatro procedentes de Constantinopla, de Damasco, de Medina y de Córdoba; los Vedantas del Indostán, escritos sobre hojas vegetales elaboradas con celulosa de cedro y sándalo; el Mahabarata, en facsímil editado en Madrás, escrito por iluminados copistas ciegos, de caligrafía hermosísima y renglones increíblemente rectos; dos ejemplares del Ramayana, uno sólo en texto y otro ilustrado que posee la virtud de que sus ilustraciones cobran vida, se animan, cuando se posa la vista en ellas; un ejemplar del Ayur-Veda, que contiene toda la sabiduría salutífera y médica de la India, y en el que está consignada la herboristería más fantástica de cuantas se conocen; otrosí, en una vitrina más discreta, un ejemplar de un libro erótico, profusamente ilustrado, llamado Kama-Sutra, que las mujeres tienen prohibido ojear por el erotismo que desprende su texto y las ilustraciones del mismo. Allí también hay ejemplares del I-Ching, de las Analectas de Confucio, de los Anales de la Primavera y el Otoño de Liezi, del Tao te Ching de Laotsé, del Libro de Zhuang-tzi y del Arte de la Guerra  de Sun Tzu.

.....Un lugar especial ocupaban los muchos inventos mecánicos, cachivaches más o menos útiles e ingeniosos y autómatas de toda laya. Entre estos había una impresionante colección de relojes de todos tipos: desde los bicónicos de arena de diversa procedencia (de varios desiertos y del lecho de varios ríos, cuya velocidad de paso era desigual: más rápida la arena de origen fluvial, más lenta la del desierto); clepsidras que también se diferenciaban si el agua empleada era dulce o de mar; relojes de aire o de sol, pero, sobre todo, relojes mecánicos: de ruedas y de pesas, de poleas y balancines, que por medio de ingeniosos artilugios medían distintamente el tiempo del dolor (más veloz) y el del placer (retardado), anunciaban las horas con sonidos musicales o simulando cantos de aves; en algunos, para su construcción, se empleaban metales preciosos y gemas de gran valor, y esos medían el tiempo de las ocasiones importantes, el de los artistas cuando realizaban obras maestras o el de los astrólogos cuando observaban el firmamento, o el del gobernante que debía tomar una decisión capital: medían el tiempo más valioso y los momentos más preciados, aconsejables tanto en los nacimientos inminentes, como en los exponsorios o junto al lecho de los agonizantes. Entre su variopinta colección, se encontraba también el primer reloj capaz de medir segundos, y otro que en su transcurrir ilustraba el movimiento de los planetas.
.....Allí también: máquinas de movimiento perpetuo, cuya utilidad era cuestionable pero cuya contemplación era agradable y relajante; inventos ingeniosos, como un laúd que traducía los tonos a colores a medida que se lo tañía; una carabela a escala, capaz de navegar, con cañones que disparaban bengalas; un centauro de plata con gualdrapa de oro, articulado, portando en sus lomos una Diana cazadora, que cada cuatro pasos disparaba una flecha; una esfera armilar, cuyo accionamiento permitía observar el movimiento orbital de los planetas alrededor del sol; o una extraña brújula inversa, cuya aguja señalaba, invariablemente, al Sur. Libros que se abrían y pasaban las páginas automáticamente, cajas de música que tenía la virtud de aplacar la ira, tejidos mágicos que volvían invisible a quien con ellos se cubría...

.....Pero la más fantástica de cuantas maravillas allí podían ser contempladas, era la cabeza del Golem que creara el Rabí Judah Loew para defender al ghetto de Praga de los ataques antisemitas: en su frente aún era posible leer la palabra hebrea emet, con la primera "e" tachada, que sería la fórmula con la cual el taumaturgo ocasionaría la destrucción de su creación, cuando ésta se extralimitó en sus funciones de custodia para sembrar el terror, comenzando a asesinar de forma descontrolada. Se decía que esta cabeza podía volver a la vida, colocada sobre un nuevo cuerpo de arcilla consagrada, en cuanto un sabio, experto cabalista, le susurrara al oído las palabras mágicas (aquellas que ya empleara Yaveh para insuflar vida al primer hombre). Corrían leyendas sobrecogedoras de lo que este ser indestructible (salvo por la acción del verbo) era capaz de hacer; y todos cuantos contemplábamos aquella enorme cabeza de rasgos monstruosos no dejábamos de sentir un íntimo escalofrío al imaginárnoslo vuelto a la vida, deambulando por nuestras calles y anunciando su llegada con pesados pasos de gigante pétreo.

.....Todo esto formaba parte del Gabinete de Curiosidades que Rodolfo compiló, y que contribuyó a que sus enemigos dijeran de él que había perdido el juicio, para apartarlo del trono; aunque en realidad otros eran los motivos. Motivos más políticos y religiosos: su tolerancia y liberalidad, su tibieza a la hora de impulsar la Contrarreforma; su contemporización, cuando no complicidad, con judíos y musulmanes; su guerra poco decidida contra los turcos, que durara quince años y que nada consiguiera, más que crear malestar; su alejamiento cada vez mayor del papel tradicionalmente habsburguiano de salvaguarda de la fe; su aproximación a personajes tachados por la Iglesia como heréticos o, directamente, demoníacos; su pasión por la alquimia y la Qabbalah; su sensualidad no escondida, pero tampoco predicada, orgullosa pero no licenciosa, trascendente y casi casi espiritual... Fue esta suma de razones la que contribuyó a su caída. Pero antes es conveniente que aporte mi perspectiva y que, como testigo privilegiado, diga unas palabras en cuanto a estas adicciones suyas, en cuanto a ese su carácter, primero tan entusiasta y confiado, y al final tan inseguro y receloso. Es preciso que lo haga para que pueda ser, si no comprendido, sí conocido algo mejor. Y ya se sabe: aquello que se conoce se acerca más al corazón, y lo que está cerca del corazón es más probable que pueda comprenderse.

(continuará)

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GALERÍA


Cornelis Cornelisz van Haarlem
1452-1638

Mitological and Allegorical
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The Wedding of Peleus and Tetis, 1593
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De Bruiloft van Peleus en Thetis (1592/93)
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De Bruiloft van Peleus en Thetis (1592/93) detail
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De Bruiloft van Peleus en Thetis (1592/93) detail
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The Wedding of Peleus and Thetis
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Neptune and Amphitrite, 1583
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The Fall of the Titans, 1588
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The Fall of Ixion, 1588
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Two Followers of Cadmus devouring ny a Dragon, c 1588
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Hercules and Achelous, 1590
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Hercules and Achelous, 1590
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Venus and Adonis, 1592
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Perseus washing his Hands after Liberating Andromeda and placing the Head of Medusa
on a Bed of Leaves and Sea Weed
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Perseus washing his Hands after Liberating Andromeda and placing the Head of Medusa
on a Bed of Leaves and Sea Weed
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Júpiter y los demás dioses urgen a Apolo a retomar las Riendas del Carro del Día
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Allegory of Repentance (attibuted)
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Mars and Venus, 1599
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Venus and Cupid, 1602
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Bacchus and Satyr, 1607
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Venus and Adonis, 1619
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Venus and Adonis
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Venus and Adonis
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Ceres, Bacchus, Venus and Amor, 1624
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The Judgement of Paris, 1628
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Mars and Venus, 1628
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Pomona ontvang de Fruitoogst, 1626
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Diane
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Diana
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The Three Graces
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The Liberation of Achior, 1621
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The Golden Age of the Arts, 1614
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Allegory of the Arts and Sciences, 1607
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Allegory of Temperance, 1600
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Allegory of Temperance
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The Mirror of Time
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Juda and Tamar, 1596
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The Choice between Young and Old, 1597
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Nun and Monk, 1591
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Religious

Fall of the Human, 1592
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Fall of the Human, 1592
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The First Family (the Noah family), 1583
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L'Humanité avant le Dèluge
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La Corruption du Monde avant le déluge, c 1620
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Avant le Dèluge,
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The Bath of Bathsheba
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Bathseba, 1594
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Susanna and  the Elders, 1590
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Susanna and the Elders, 1590
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Susanna and the Elders, 1599
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The Massacre of the Innocents, 1590
.
The Massacre of the Innocents, 1590
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De kindermoord in Bethlehem (Central panel)
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De kindermoord in Bethlehem
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La matanza de los Inocentes
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The Holy Family, 1590
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Madonna and Child, 1617
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The Preaching of St John Baptist, 1602
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The Baptism of Christ, 1588
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Baptism of Christ, 1600-1602
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Christus zegt de kinderen (1633)
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Dejad que los Niños se acerquen a Mí, 1633
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Christ holding the Cross and a Chalice
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Nailing to the Cross, c 1600
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The Crucifixion with Saints and Donors, c 1600
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St Sebastian, 1592
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The Good Samaritan, 1627
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Banquet of a platoon of the St. George Civic Guard, 1583
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Banquet of the officers and sub-alterns of the Haarlem Calivermen Civic Guard, 1599
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viernes, 2 de mayo de 2014

El Manierismo Nórdico (III): Hans von Aachen - RELATO: El Preceptor del Rey (III)


    




El Preceptor del Rey
Un relato incidental

III

.....Con aquel último consejo que su tío Felipe II le diera ( "no confiar en nadie, escuchar a todo el mundo, tomar decisiones por sí solo."), Rodolfo llegó a Viena. Contaba diecinueve años de edad, era el heredero de un título que poco más que prestigio suponía (Emperador de Romanos), y de unos territorios que si sustanciosos (Austria, Hungría, Bohemia) no menos convulsos: la discrepancias religiosas, las intrigas de Francia y la amenaza de los turcos hacían de su futuro una tarea incierta. Para eso había pasado ocho años en Madrid, para adiestrarse en los deberes de un soberano, de un sobreano... católico. Pues esa era otra de las intenciones de Felipe y de María, su madre (y hermana del rey de España): colocar en el extremo Este del área de influencia de los Habsburgo a alguien capaz de llevar a cabo la contrarreforma necesaria para parar los pies a un protestantismo en auge, que tenía en Alemania, Países Bajos e Inglaterra, principalmente, su punta de lanza. Esta partida geopolítica de ajedrez había deparado, además, un movimiento que tenía todos los visos de un enroque: muerta Isabel de Valois, el Rey Felipe II se casaría con su sobrina Ana, hermana de Rodolfo (por lo que éste simultaneó su condición de sobrino con el de cuñado), y se realizaron movimientos (negociaciones) tendentes a casar al mismo heredero al trono del Sacro Imperio Romano Germánico, con la Infanta Isabel, hija, a su vez, de Felipe. Todo quedaría, así, en casa. Felizmente (creo) las negociaciones no prosperaron, pese a la buena disposición inicial de Rodolfo al enlace (o eso, al menos, aparentó, bien aleccionado por su tío en el arte del encubrimiento de las verdaderas intenciones). Aquel que fuera mi pupilo durante ocho años, nunca llegaría a casarse, contribuyendo así a su aureola de excentricidad y misterio. 

.....Llegó el príncipe con tanta expectación como se le esperaba, pero pronto comprobaría que Viena no sería un lugar cómodo para él. Maximilano, su padre, era un hombre querido, respetado, valorado; diplomático de primera que concitaba el beneplácito de cuantos bandos estuvieran en litigio en un momento dado. Gran negociador y afable. Rodolfo, en cambio, venía con sus modales españoles, su querencia española, su seriedad española, su distanciamiento forjado sobre su delicado carácter en la rigidez de la Corte de Madrid. Lo que no era más que prudencia expectante se tomó como altivez y engreimiento. Además, prefería rodearse de asesores y amigos de ascendencia o simpatías españolas; gustaba incluso de hablar en castellano en su círculo, antes que hacerlo en alemán. Ya sabemos lo que esto puede suponer para un pueblo que desea ver a sus gobernantes como imagen de su patria, de ellos mismos. Algo así le sucedería a su abuelo Carlos (I de España, V de Alemania) cuando heredó la Corona que su madre, Juana la Loca, nunca se puedo ceñir. Podría decirse que la historia se repetía, si bien, a Rodolfo aún le quedaban por delante unos años antes de ceñirse la corona imperial. 

.....En Viena sintió, otrosí, el aliento de los otomanos a las puertas. Infatigables en su afán expansionista, tanto hacia el Este (la frontera con Persia siempre fue conflictiva) como hacia el Oeste. Ya tenía bajo su égida parte del Reino de Hungría, sobre la que cobraba un fuerte estipendio, en señal de impuesto por no ser invadida (impuesto que los turcos, con la intención de romper hostilidades, subieron al doble, y que Maximiliano, por evitar la guerra, aceptó pagar). Pero la realidad, pese a esa especie de equilibrio aparente, era que la amenaza turca no dejaba de sentirse presente. Con la frontera oriental a menos de 100 kilómetros de Viena, no puede decirse que la antigua capital imperial pudiera sentirse segura. Tenemos pues, cuando menos, una situación nada apacible para Rodolfo en Viena: amenaza externa (por los turcos) y amenaza interna (por la incomprensión de la corte vienesa y el pueblo austriaco en general). Cuando Maximiliano se preparaba para una invasión de Polonia (había heredado el trono del Reino, pero con fuerte contestación y decidida oposición por parte de la Corte de Varsovia) murió. Rodolfo accedió al trono. Olvido las conflictivas pretensiones dinásticas a la Corona polaca y, deseoso de encontrar algo más de paz, se dispuso a gobernar desde, si no el aislamiento (como tan bien le había enseñado a hacer su tío Felipe II, desde el Escorial), sí desde la distancia: distancia equidistante, tanto de las intrigas de la Corte tradicional vienesa, como de la amenaza turca. Aprovechando su título de soberano de Bohemia, trasladaría la capitalidad del Imperio a Praga, poniendo tierra de por medio, de esta forma, tanto respecto a los turcos como a las intrigas palaciegas.

.....Su idea fija, que sentía más aún que su deber como gobernante, de crear un centro cultural sin igual en el orbe europeo, podría moldearse mejor desde una ciudad menos estricta y más maleable que Viena. Su intención era convertir a Praga en una segunda Florencia, y en cierto modo lo logró, aunque ello le costara, al final, el trono y aun la vida.
.....Ya antes, lo primero que hicimos en Viena fue elaborar un catálogo de artes liberales, artistas y sus obras. En este catálogo marcamos las prioridades y las posibilidades de adquisición: obras de artistas imprescindibles en toda colección que quisiera postularse a ser la mejor de mundo. Al lado de este catálogo se elaboró un listado de artistas ya consagrados o jóvenes artistas que estuvieran marcando el nuevo rumbo del arte, y que pudiesen estar dispuestos a formar parte de este nuevo centro cultural. Durante estos años de Viena, antes de acceder Rodolfo al trono, se pergeñó lo que quería que fuese Praga. Se tomó contacto con coleccionistas, artistas, alquimistas, inventores, filósofos, astrólogos, cabalistas, y todo intelectual que tuviera algo que aportar al devenir cultural de occidente, y que quisieran formar parte de un proyecto así. Llegado el momento, cuando al fin Rodolfo se convirtió en Emperador, se puso en marcha el sueño. Aunque Viena siguiera siendo el centro administrativo, la Corte basculó a Praga, el centro de decisiones. Rodolfo gobernaría a la española, pero sin la participación activa que Felipe, el rey prudente, había llevado a cabo. Delegó en validos las labores más abstrusas del gobierno, y él se dedicó a su gran obra. 

.....En un proyecto de esta magnitud, donde alguien poderoso decide erigirse mecenas de una idea que involucra tan gran abanico de materias y áreas, por fuerza habrá de encontrarse de todo. Muchos eran los intereses, mucho lo que bullía en la mente de Rodolfo, y ahora él detentaba el poder, disponía de los medios (que, como suele suceder, el poderoso tiende a considerar casi ilimitados). Lo cierto es que al lado de aciertos incontestables se producirían fracasos estrepitosos que contribuyeron a aumentar la animadversión incluso en su núcleo familiar.
.....El joven Emperador, imbuido de sueños, se rodearía de ciencia y de magia. Al lado de pintores, grabadores, mecánicos y matemáticos, se encontrarían astrólogos, alquimistas, cabalistas, inventores y todo tipo de gente, por muy extravagante que fuere, que tuviese algo que aportar a la interpretación del mundo. Arte, Ciencia, especulación, posibilidad... todo un batiburrillo que hizo de Praga el gran bazar cultural durante cuarenta años.
.....En arte, fue crisol del Manierismo del Norte, reuniendo en su núcleo a artistas como Bartholomeus Spranger, Hans von Aachen, Giuseppe Arcimboldo, Giambologna, Adrian de Vries y Aegidius Sadeler. Tanta fue su influencia en el desarrollo de este innovador estilo (cuya influencia habría que seguirla hasta el Impresionismo), que llegó a denominarse Manierismo Rodolfino al realizado en Praga. Además, otros artistas del movimiento, oriundos y afincados en los Países Bajos, como Hendrick Goltzius (el más grande grabador de la historia, por encima incluso de Durero), Joachim Wtewael y Abraham Bloemaert, colgarían sus obras en las paredes de los palacios de Praga. Otrosí, se estableció un puente con Italia, sobre todo con la Escuela Veneciana, y especialmente con Veronese, a quien se comisionaría para realizar varios encargos y ejercer de veedor para la colección rodolfina. También se adquirieron fondos de otros grandes maestros que figuraban en el catálogo elaborado; así, de Leonardo da Vinci, Holbein, Tiziano, Bruegel o Durero. 

.....Empero su afán coleccionista no se detuvo en lo convencional: pintura, escultura, artes decorativas; sino que fue más allá: todo tipo de objetos suntuarios: espadas, joyas (llegó a tener un grial de ágata, y un precioso salero de oro, marfil y esmalte, de Benvenutto Cellini) y mecanismos móviles: relojes y autómatas (afición que, como vimos, le venía de España). Pero más, llegó a reunir una gran bibliografía de libros miniados y raros, verdaderas joyas literarias y artísticas (también le intentarían colar algunos pufos, como ocurrió con el códice llamado Manuscrito Voynich, por el que pagó 600 ducados de oro, y que nadie ha llegado a descifrar, por más que se asegura que contiene secretos derivados de la misma ciencia de Hermética, secretos tan bien guardados en su ignota caligrafía y sus incomprensibles dibujos, que ha sido imposible descubrirlos). En todas estas artes el soberano quiso inmiscuirse, saber cómo se realizaban. Se presentaba, así, en los estudios de los pintores, a los que sugería temas o perspectivas, aprendió a grabar sobre marfil, a modelar sobre arcilla, a mezclar colores y plantear composiciones. Era un pozo sin fondo de curiosidad ávido por llenarse. 

.....El hombre. Rodolfo, el hombre, tenía una complexión más delicada que normal, que fue fortaleciendo con los años. De estatura mediana, tirando a bajo (no llegaba al metro setenta), su energía parecía subsumirse en su intelecto, en su imaginación. Su mandíbula prominente no era, en este caso, signo de fortaleza y pesadez, sino más bien de contrapunto. Con una líbido poderosa, parecía disponer, no obstante, de un caudal inagotable de autodominio. Tuvo amantes, muchas ocasionales, y una oficial: Catherina Strada, con la que tendría varios hijos, uno de ellos reconocido, que le proporcionaría más problemas que alegrías. Se intentó levantar el infundio de que era homosexual. Yo, que siempre estuve cerca de él, puedo confirmar que no lo fue. Rodolfo era, en cuanto a su sexualidad, un griego clásico. Lo que le interesaba del sexo era lo que podía proporcionarle de experiencia trans-sensorial. Por eso animaba a sus pintores a recrear escenas con alto contenido erótico, desnudos originales y potenciación de la carnalidad capaz de conmover el alma. Si en ello hay algo de enfermizo, yo no seré quien lo asevere. Más bien creo que era una actitud de búsqueda (a la que siempre fue propenso), búsqueda del nexo de unión entre cuerpo y espíritu (a contracorriente de sus creencias religiosas que eran fuertemente cristianas, católicas, pero no fundamentalistas). De todas formas nunca llegó a niveles patológicos. Era la discreción personificada, pero no encubierta de hipocresía (esto, tampoco se lo perdonaron nunca sus adversarios). Quiso personificar al gran mecenas renacentista (un Médici, un Gonzaga), y a fe mía que, en la medida de sus posibilidades, lo logró.  

-....Poseedor de una personalidad en extremo compleja, Rodolfo II tuvo que hacer equilibrios durante toda su vida entre su deber como gobernante y su derecho a hacer realidad sus sueños. Y entre estos sueños se encontraba el de trascender la materia, transmutar la apariencia, encontrar los hilos sueltos de la vida que condujesen a la trama fundamental, la respuesta a una pulsión que siempre latió con fuerza en él. De ahí su acercamiento a las ciencias ocultas y mistéricas, a la alquimia y a la astrología. Por eso reunió en su Arcadia particular a varios de los cerebros más eminentes de la época que sintetizaban en sí la ciencia y la magia, la especulación y el empirismo, la razón y la imaginación...


(continuará)

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GALERÍA


Hans von Aachen
1552-1615
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Alabaster Paintings
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The Fall of Phaeton, c 1600
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The Liberation of Andromeda, c 1600
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The Unleashing of the Winds, c 1600
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The Triumph of Cupid and Bacchus, c 1600
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The Triumph of Cupid and Bacchus, c 1600
.-.

Mitological and Allegorical

Bacchus, Ceres and Amor, c 1600
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Allegory of Peace, Art and Abundance, c 1602
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Allegory of Peace, Art and Abundance, c 1602
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Allegory: thre Triumph of the Truth, 1598
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Pan and Selene
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The Rape of Lucretia
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Jupiter, Antiope and Amor
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Jupiter Antiope and Amor
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David and Bathseba, 1612
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The Three Graces, 1604
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The Three Graces, 1604 (¿?)
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Diana and Her Nymphs at rest after the Hunt, c 1605
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Allegory of the Return of the Golden Age under Saturn, c 1598
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The Rape of Proserpine, c 1587
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Palas Athena, Venus and Juno
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The Judgement of Paris, 1588
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The Judgement of Paris, 1588
.
The Amazement of the Gods, c 1600
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Venus and Adonis with Hounds (Hans von Aachen and Workshop) , 1615
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Venus, Bacchus and Cupid, 1595-1600
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A Couple at a Guesthouse, 1596
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Couple with a Mirror, 1596
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A Courtesan with her Procuress
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Maria Maximiliana, the Painter's Daughter, 1612
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A Procuress with a Couple, c 1605
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Scene with Procuress, c 1605
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Saint Jeorge slaying the Dragon
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Battle of Sissak, allegory on the Turkish wars 1603-1604
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The Conquest of Stuhweissenburg, allegory on the Turkish Wars, 1603-1604
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Allegory on the Declaration of the War of Constantinople
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The Finding of the True Cross, 1589
.-.

Religious Paintings
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The Annunciation, 1610
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The adoration of the Kings
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The Coronation of the Virgin, 159
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The Rising of the Widows Sn of Niam
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Martyrdom of St Sebastian
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Portrait

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Kaiser Rudolf II
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Archdukess Anna, wife of Emperor Matthias
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The Holy Emperor Matthias
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