

Poliédrica expresión de singulares sensibilidades forjando el ámbito de lo Bello







La biografía de Friné (que vivió en el siglo IV a. de C.) surge de la mano del maduro artista con trazo perfecto; dando vida a una mujer cuya belleza y poder de seducción hizo que famosos intelectuales y artistas griegos, notables políticos, hombres poderosos, se disputaran la posesión de su cuerpo para disfrutar de esta «puta cósmica» unos breves momentos de placer. Su retrato se ajusta a la condición de las hetairas extranjeras, famosas por su belleza excepcional -que debían ser avaladas por un prostater o tutor, fiador en sus transacciones y defensor en sus tribunales- en la Grecia clásica. Estas mujeres, que presentan un estatuto de mujer libre, no estaban ligadas a ningún varón en particular, tenían una formación intelectual similar a la de los hombres cultos, y participaban en los Simposia que estos celebraban. La consideración de su oficio como un trabajo de alta cualificación les permitió cobrar altos honorarios y hacerse con un importante patrimonio. La misma Friné demostrará su poder proponiendo «en un rapto de esplendidez», como señala el narrador biógrafo, reedificar la ciudad de Tebas, destruida por Alejandro o sufragar «las imágenes de oro de los templos de Venus esculpidas por su adorado Praxíteles», aunque una sociedad envidiosa y cargada de prejuicios no supiera entender este gesto de generosidad de la hetaira, envenenada por las sátiras de cómicos afamados como Aristófanes. (Mª del Pilar Latre. Univ. de la Rioja)
"Del Pritaneo parte un camino llamado Trípodes. El lugar se llama así porque hay unos templos grandes como para que sobre ellos haya unos trípodes de bronce que contienen obras especialmente dignas de mención. Hay un sátiro, del que se dice que Praxíteles estaba muy orgulloso. Un día, cuando Frine le pidió la obra que a él le pareciese más hermosa, dicen que accedió a dársela a su amante, pero que no quiso decir la que le parecía más hermosa. Entonces, entró corriendo un esclavo de Frine, y dijo a Praxíteles que un incendio en su casa había destruido casi todas sus obras, pero que no todo había desaparecido. Praxíteles al punto corrió afuera y dijo que no le quedaba ya nada si las llamas habían alcanzado al Sátiro y a Eros. Frine le dijo entonces que se tranquilizara, pues nada grave había sucedido, y ya había reconocido, sorprendido por este ardid, cuáles consideraba sus obras más bellas. Frine entonces escogió el Eros."
Frine era de Tespias. Llevada a juicio por Eutias fue absuelta de una acusación por la que se pedía la pena de muerte. Irritado por ello Eutias ya no presentó otra acusación, como dice Hermipo. Pero Hiperides que defendía a Frine, como no conseguía nada con su discurso y siendo muy probable que los jueces la condenaran, llevándola a la vista de todos, desgarrando su túnica y haciendo que su pecho quedara desnudo, pronunció unos lamentos tan patéticos ante su vista e hizo que los jueces fueran sorprendidos por un temor divino ante la servidora y sacerdotisa de Afrodita, dejándose dominar por la piedad, y no la condenaran. Y una vez absuelt se promulgó una ley para que ningún abogado empleara los lamentos en defensa de alguien y que los jueces contemplaran al acusado o a la acusada al emitir sentencia.
Pero Frine era realmente más hermosa en las partes que no se le veían, por lo que tampoco era fácil contemplarla desnuda. Vestía con una túnica que le cubría todo el cuerpo, y no frecuentaba los baños públicos. En la fiesta de las Eleusinas y en la de Posidón, tras quitarse el manto y dejar sueltos sus cabellos se metió en el mar, a la vista de todos los griegos. A partir de ella pintó Apeles su Afrodita Anadiomene. Y Praxíteles, el escultor, su amante, modeló su Afrodita Cnidia según su imagen y en la base de la estatua de Eros que se halla bajo la escena del teatro escribió: “Praxíteles ha dedicado su mayor cuidado a esculpir el Amor que sentía, extrayendo el modelo de su propio corazón, dándome a Frine como mi propio pago. Y lanzó filtros de amor, ya no disparando flechas, sino mirando fijamente”.
Y le dio la posibilidad de elegir entre las estatuas, si quería coger el Eros o el Sátiro del camino de los Trípodes. Ella eligió el Eros y lo ofrendó a su ciudad de Tespias. Los vecinos de la propia Frine hicieron una estatua de oro y la ofrecieron en Delfos en una columna de mármol pentélico. Y la modeló Praxíteles. Al verla Crates El Cínico (en cambio, Diógenes Laercio atribuye la frase a Diógenes de Sínope, Vida de los filósofos, VI, 60) dijo que era una ofrenda de la incontinencia de los griegos. Se hallaba esta estatua entre la de Arquídamo, rey de los lacedemonios y la de Filipo, el hijo de Amintas, y tenía esta inscripción: ”Frine, hija de Epicles, de Tespias”, como dice Alcetas en su segundo libro de su Tratado sobre las Ofrendas de Delfos. (Ateneo de Naucratis).
También Praxíteles, que destacó en el mármol y por este material fue más famoso, realizó sin embargo bellísimas obras de bronce: el rapto de Proserpina, la Catagusa (Ceres devolviendo a su hija Proserpina a los dominios de Plutón), el padre Líber, a la Ebriedad y el famoso Sátiro al que los griegos llaman “Periobetos” (muy famoso); y estatuas, que estuvieron ante el templo de la Felicidad, y una Venus, que ardió en el incendio del templo en el reinado de Claudio, semejante a aquella estatua marmórea suya, famosa en el mundo entero.También realizó una Stephanusa (trenzadora de guirnaldas), una Pseliumene (Coronada), a Opora (mujer portadora de vino), a los tiranicidas Harmodio y Aristogitón, que tomados por Jerjes, rey de los persas, devolvió, tras la derrota de Persia, Alejandro Magno a los atenienses. Esculpió también al joven Apolo asaeteando un lagarto que trepa hacia él, al que llaman Sauróctono. Son también admiradas dos estatuas suyas que expresan emociones distintas, las de una matrona llorando y de una cortesana alegre. Creen que ésta era Frine y distinguen en ella el amor del artista y en el rostro de la cortesana la recompensa. (Plinio el viejo)